Tengo bien claro por qué el autoconsumo se ha incluido dentro de un real decreto que
se llama “de medidas urgentes para la transición energética y la protección de los
consumidores”: porque ahora, como consumidores, ya tenemos a mano alternativas
más económicas para nuestro suministro eléctrico, lo que nos protege ante los
elevados precios de la electricidad.

Ya podemos ser, a la vez, consumidores y productores de energía, y además con una
clara beneficiada: nuestra economía doméstica. La tecnología aplicada al desarrollo de
las energías renovables las ha hecho más eficientes y rentables, hasta el punto de ser
capaces de producir electricidad en condiciones menos óptimas de viento o radiación
solar, y en el caso de los paneles fotovoltaicos a un coste un 70% más bajo que hace
una década.

Con el nuevo real decreto-ley ha llegado la simplificación administrativa en el
autoconsumo, eliminándose trámites burocráticos y requisitos técnicos que hasta
ahora hacían inviables en muchos casos las instalaciones. Ahora, sea para una
instalación aislada o conectada a red, hay que pensar sólo en contar con un equipo o
kit solvente (en el caso de la fotovoltaica, paneles, inversor, medidor, cables y
conectores; más batería en sistemas aislados) y una instalación adecuada.

kit-autoconsumir

Paro aquí para recordaros las dos modalidades de autoconsumo que existen:

1. La de suministro con autoconsumo sin excedentes. Cuando los dispositivos instalados impiden la inyección de energía excedentaria a la red de transporte o distribución. En este caso existe un único tipo de sujeto: el consumidor.

2. La de suministro con autoconsumo con excedentes. Cuando las instalaciones de generación pueden, además de suministrar energía para autoconsumo, inyectar energía excedentaria en las redes de transportey distribución. En estos casos existen dos tipos de sujetos: consumidor y productor.

Además, la nueva normativa desarrolla mecanismos de compensación simplificada entre los déficits de energía de los autoconsumidores (consumenmenos de lo que generan) y los excedentes de sus instalaciones de producción asociadas; es decir, entre sus condiciones de consumidores y productores.

Yo ya me he puesto a buscar kits que me podrían venir bien para montar mi propia instalación fotovoltaica. En la actualidad, con un sistema de 5 kW y un precio que
ronda los 6.500 euros se puede conseguir un buen equipo que cubra las necesidades
de iluminación y consumo eléctrico de un hogar de cuatro miembros y una superficie
de 70 m2.

Todo pensado también para que el ahorro y la eficiencia energética formen
parte de la conducta cotidiana del hogar y, en el caso de instalaciones conectadas, el
consumo se centre principalmente en las horas diurnas, para tirar de tu propia energía.

En el caso de las instalaciones aisladas, el desarrollo tecnológico se alía con el
progreso comercial del almacenamiento con baterías, que permite una mejor gestión
de los picos de demanda mientras reduce la presión sobre las redes de distribución.

Con nuestra instalación de autoconsumo en marcha, la primera sensación es la de
estar participando en algo grande, una transición energética más limpia y solidaria y
centrada en las personas. Luego viene el ahorro en la factura y el mayor control sobre
la gestión energética, tras una inversión que se amortiza entre 4 y 10 años,
dependiendo de la potencia instalada, de si es aislada o conectada y de las medidas
de ahorro y eficiencia aplicadas (p.ej., si se trata de una construcción bioclimática).