Los datos dicen que el coche compartido, o carsharing, gana terreno en España. Aunque estemos lejos de países europeos como Francia o Alemania, la costumbre de compartir coche empieza a arraigar también aquí, sobre todo entre la gente joven, que ha descubierto las ventajas de esta nueva forma de moverse. Además del ahorro energético y económico que supone, la contaminación en las ciudades está obligando a cerrar algunos días los centros urbanos que, en cambio, si permiten la circulación de vehículos eléctricos. Precisamente los utilizados por muchas plataformas de carsharing.

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Hay distintas formas de compartir coche. Puedes hacerlo con un vehículo privado, con el que vas y vuelves todos los días al trabajo, por ejemplo. La mayoría de estos desplazamientos se hacen con un solo ocupante. Pero si se hace con varios compañeros a los que les “coge de paso”, se puede rotar y utilizar cada semana un solo coche. Con lo que se evita multiplicar el gasto en combustible y el estrés de circular por los atascos de la ciudad. De hecho, hay empresas que fomentan el coche compartido entre sus empleados. Pero también puedes proponerte compartir coche para trayectos de largo recorrido y con personas desconocidas. De hecho, existen muchas aplicaciones en internet para regular este tipo de iniciativas. Basta registrarse y contactar con otras personas que van a realizar el mismo trayecto que tú.

También puedes utilizar el servicio de empresas de carsharing. Cada día son más las voces que cuestionan la conveniencia de que todos tengamos un coche en propiedad. Porque, en términos económicos, las ventajas del carsharing son indudables. El usuario solo paga la tarifa correspondiente por el tiempo que utiliza el vehículo y por el número de kilómetros que realiza. Y no tiene que preocuparse del resto de gastos que conlleva tener vehículo propio: seguro, impuestos, mantenimiento, etc.

La póliza del seguro obligatorio para vehículos, las tasas de la Inspección Técnica de Vehículos o el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica que los ayuntamientos aplican pueden rondar los 600 euros al año. Y todo ello cuando los trayectos para la mayoría de conductores no van más allá de 30 kilómetros diarios, que son los que de media se realizan para ir y volver del trabajo. Tampoco hay que preocuparse por el mantenimiento ni la reparación de averías. Lo que supone decir adiós a las revisiones periódicas para el cambio de neumáticos, aceite, filtros, etc, que pueden llegar a suponer un gasto importante.

En ciudades como Madrid, el carsharing está alcanzando cotas inimaginables hace apenas unos años. Hasta el punto de que en 2017 fue la tercera ciudad del mundo con más clientes de coche compartido, en una de las empresas que lo ofrece. Lo utilizaron 190.000 clientes, un 30% más que el año anterior y con perspectivas de crecimiento para el 2018, según declaraciones del CEO de la citada empresa. Por delante quedaron la ciudad china de Chongquing, con 234.000 usuarios, y Berlín (Alemania), con 219.000. A las ventajas habituales del coche compartido se unen otras. Porque en algunas de las ciudades que se ofrece este servicio, como es la ciudad de Madrid, las flotas están formadas exclusivamente por vehículos eléctricos.

El hecho de que  las empresas de carsharing utilicen solo coches eléctricos implica que, incluso en episodios de alta contaminación, pueden circular por cualquier punto de la ciudad. Y aprovecharse de otras ventajas que ofrecen muchas administraciones locales para potenciar el uso del vehículo eléctrico. Por ejemplo, aparcar en zonas con estacionamiento regulado, a cualquier hora y sin necesidad de pagar un solo céntimo. Lo que supone que para aquellos que trabajan en centros urbanos, el carsharing eléctrico es una opción muy rentable.

Los servicios de carsharing funcionan todos de una forma similar. Basta con registrarte a través de internet y luego, mediante una aplicación en tu teléfono móvil, puedes ver qué disponibilidad de coches tienes a tú alrededor, y escoger uno, conducirlo y aparcarlo donde más te convenga. Los precios, con aparcamiento y seguro incluidos, están en torno a los 0,20 euros por minuto.