Vuelve el frío, por fin. Lo echábamos de menos después de un verano que parecía eterno. Pero para mucha gente, los meses más fríos del año son una tragedia porque no todos pueden disfrutar de un hogar cálido y confortable donde sentirse “como en casa”. La pobreza energética afecta, según distintas organizaciones, a un 15% de la población en España. El doble que hace ocho años. Y el porcentaje de hogares que se declaran incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno es del 11% (alrededor de 5,1 millones de personas), según los datos aportados por la Asociación de Ciencias Ambientales en su informe ‘Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. España 2006-2016’.

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Por eso surgen iniciativas que tratan de mejorar las condiciones de las viviendas de familias en situación de pobreza o vulnerabilidad energética. Como la de la Fundación Gas Natural Fenosa, que ha elaborado un estudio titulado ‘Rehabilitación exprés para hogares vulnerables. Soluciones de bajo coste’. El objetivo es proporcionar soluciones de bienestar térmico que sean de aplicación rápida y sencilla. Y, sobre todo, que exijan un bajo presupuesto. No se trata tanto de abordar una rehabilitación energética e integral de los edificios residenciales, sino de tomar medidas rápidas, soluciones individuales, que tengan efectos positivos inmediatos y que no comprometen futuras actuaciones integrales. El informe considera como pobres energéticos a aquellos hogares que deben gastar más de un 10% de su renta en los suministros energéticos asociados a su vivienda (climatización, producción de agua caliente sanitaria, iluminación, equipos y cocina).

El estudio, de 266 páginas, se inicia con una caracterización de la pobreza energética en España que permite situar grupos de población en función de la pobreza monetaria y/o energética. A continuación, se realiza un análisis previo de las características de las construcciones, composición de los hogares y uso energético en cuatro ciudades seleccionadas por su representatividad climática y poblacional (Barcelona, A Coruña, Sevilla y Madrid), ya que las soluciones son distintas para cada lugar.

Para ello, se recogen datos climáticos, demográficos, económicos y sociales, junto con características de las viviendas, que reflejan las diferencias en las cuatro ciudades en cuanto a sus circunstancias de composición y tenencia de los hogares, edad y estado de la edificación, instalaciones existentes, etc, lo que implica actuaciones y resultados diversos.

La parte central del estudio recoge un catálogo de 77 fichas de soluciones de bajo coste disponibles actualmente en el mercado y que se consideran de mayor viabilidad en estos casos. Cada ficha recoge los datos técnicos de mayor relevancia para la evaluación de su conveniencia y de puesta en obra, así como recomendaciones para su aplicación, qué empresas comercializan los productos y su coste estimado.

Posteriormente, se analiza el impacto de un conjunto de medidas, mediante simulación energética en un bloque de pisos, que es una tipología representativa del parque de viviendas donde se aloja una parte importante de la población vulnerable, y se calcula el coste de implantarlas. Finalmente, se analiza este impacto desde dos perspectivas: por un lado, los cambios en la relación entre gasto en energía y la renta anual, y, por otro, la modificación del número de horas en bienestar a lo largo del año que supone la implantación.

Algunas propuestas

El estudio habla de un conjunto de soluciones en las viviendas que muestran una reducción de la demanda energética en climatización, pero que es diversa en función de la localidad donde se ubica. Esas soluciones son: mejora del aislamiento térmico, sustitución de carpinterías y vidrios e incorporación de protecciones solares. El gasto económico para la aplicación de este conjunto de soluciones de bajo coste varía desde los 5.600 a los 8.000 euros, en función de la posición de la vivienda dentro del bloque.

Pero se pueden tomar infinidad de medidas concretas que el estudio detalla en las citadas 77 fichas. Por ejemplo, colocar láminas de poliéster de baja emisividad en los cristales de las ventanas. Estamos hablando de un producto que tiene un coste de entre 84 y 148 euros el metro cuadrado, y que reduce las pérdidas de calor en invierno. También existen láminas de PET y PE con adhesivo de acrilato, que se pegan sobre la carpintería existente y simulan el efecto de doble acristalamiento. El precio de una lámina de este tipo de 1,20×1,20 metros es de 5 euros.

Otra opción es instalar aislantes reflectantes para incorporar en los cajones de las persianas. Son láminas autoadhesivas que limitan las pérdidas y ganancias por radiación. Esta solución puede mejorarse con láminas de aluminio que llevan incorporadas distintas capas de aislamientos térmicos con los que, además de las propiedades radiantes, se reduce la transmisión térmica por conducción. El coste de estas láminas es de 8,95 euros por metro cuadrado.

Más info en:

http://idae.es/noticias/nueva-publicacion-re-habilitacion-expres-para-hogares-vulnerables-soluciones-de-bajo-coste

http://www.fundaciongasnaturalfenosa.org/publicacion/re-habilitacion-expres-hogares-vulnerables-soluciones-coste/

http://www.asociacion3e.org/documento/re-habilitacion-expres-para-hogares-vulnerables-soluciones-de-bajo-coste-resumen-ejecutivo-informe

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