El 20 de septiembre se inauguraba en la localidad Navarra de Barásoain la primera planta híbrida de almacenamiento de electricidad en baterías, integrada en un parque eólico y conectado a la red en España. El proyecto, obra de Acciona, anticipa el futuro de la energía: renovables con almacenamiento para que no se desperdicie ni un solo kilovatio procedente del viento y del sol. 

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La planta está dotada de un sistema de almacenamiento integrado por dos baterías ubicadas en sendos contenedores. Ambas son de tecnología Litio-ion, de Samsung, y están conectadas a un aerogenerador de 3 megavatios de potencia y 116 metros de rotor, fabricado por Acciona Windpower (Grupo Nordex). Las baterías acumulan la energía producida por el aerogenerador y la liberan cuando es necesario.

El proyecto ha contado con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), que gestiona en España el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

El almacenamiento energético es una de las soluciones al problema de la intermitencia de las renovables, que no siempre están disponibles para producir energía cuando no sopla el viento, o no luce el sol. El día que los sistemas de almacenamiento se hayan generalizado, las renovables contribuirán a cubrir la mayor parte de la demanda.

Es más, las baterías podrán almacenar energía en momentos en que la producción eólica sea alta –noches muy ventosas– y la demanda baja, para que no se desperdicie ese recurso.

Acciona ya opera dos plantas piloto de almacenamiento con renovables, una con fotovoltaica, cerca de Tudela (Navarra) y la recién inaugurada planta eólica de Barásoain, que ha supuesto una inversión de un millón de euros. Los expertos estiman que en los próximos 7 años el almacenamiento en el mundo se multiplicará por 10. Desde los 4,6 GW de capacidad actual a 45,1 GW. Y creen que la curva de aprendizaje de las baterías bajará aún más rápido que la de la fotovoltaica porque las baterías tienen otros muchos usos, por ejemplo, el de los vehículos eléctricos. Un sector que vive una evolución constante. De hecho, las previsiones anticipan que en los próximos tres años empezarán a llegar vehículos con baterías que ofrecerán 400-500 kilómetros de autonomía. Y que, por tanto, romperán la barrera de las distancias que, por ahora, parece frenar el despliegue masivo del coche eléctrico.

Consultoras como Bloomberg Energy Finance o Information Handling Systems han hecho estimaciones sobre los precios del almacenamiento entre 2015 y 2020. Para la primera pueden reducirse hasta en un 48%. La segunda se queda en una reducción de costes del 37%. Pero estamos hablando de lo conseguido en solo cinco años.

España no quiere quedarse atrás en esta carrera tecnológica. No puede quedarse atrás. El mes pasado nacía la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal), que representa a más de 50 empresas y actores del sector de nuestro país, con fabricantes de componentes,  instaladores, distribuidores y centros tecnológicos, entre otros.

Entre sus objetivos, Aepibal buscará fomentar la transferencia de conocimiento tecnológico del sector, acompañar en la internacionalización, proponer formación específica, y la organización de grupos de trabajo para el impulso de proyectos de I+D+i, entre otros. Todo ello con la meta específica de la mejora de la competitividad de las empresas asociadas y la del sector de las pilas, las baterías y el almacenamiento energético. Un sector llamado a transformar la energía tal y como la conocemos ahora.

 

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