Uno de los conceptos que más resuena últimamente en todo lo que tiene que ver con desarrollos tecnológicos es el llamado Big Data. Así, en inglés, porque la traducción al español –datos masivos– apenas se utiliza. El Big Data habla de la recolección y el posterior análisis de millones de datos, los que permiten recabar la digitalización y el acceso universal a internet.

Hoy todo está informatizado. Cuando hace unos años se estropeaba el coche y había que llevarlo al taller, el mecánico tenía que revisar distintos componentes y hacer todo tipo de pruebas. Ahora conectan el coche a un ordenador y al momento saben dónde está el problema. Más aún, el fabricante de ese modelo puede saber casi en tiempo real que una pieza determinada no funciona como se esperaba. Se lo dicen los informes que llegan de sus talleres en España, Estados Unidos o Japón.

El coche es solo un ejemplo, una de las muchas cosas que pueden ofrecernos infinidad de datos cuando se conectan a internet. Y aquí entra en juego otro concepto de plena actualidad: el internet de las cosas. Todo lo que sea susceptible de registrar datos –y cualquier objeto que cuente con un chip puede hacerlo– es un filón de información valiosa. Nuestra nevera podría avisarnos, por ejemplo, de los productos que se han acabado, o de los que han llegado a su fecha de caducidad. Y aunque no estemos en casa, el toldo que dejamos abierto sería capaz de mandarnos una señal de exceso de viento y podríamos recogerlo con una orden a través del teléfono móvil.

Esa información es lo que hace que podamos ponerle a las cosas el calificativo de inteligentes. En el entorno de la energía hay varios conceptos clave como el de las redes eléctricas inteligentes (smart grids) o las ciudades inteligentes (smart cities). Los avances que se están produciendo en estos ámbitos son fundamentales y suponen una oportunidad para que las tecnologías de la información (TIC) contribuyan a mejorar la gestión de la energía, a usarla de forma más eficiente, y a dar cabida a la energía distribuida que, de forma creciente, se generará en instalaciones renovables – fotovoltaica y minieólica, sobre todo– en los propios núcleos urbanos.

La Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Aemetic) haelaborado un catálogo que lleva por título Smart Cities: Casos de éxito de soluciones y servicios en Ayuntamientos. En él se recogen servicios y soluciones innovadoras aplicados a la ciudad inteligente. Que afectan a los servicios sanitarios, el agua, el comercio electrónico, la educación y la cultura, el gobierno y la ciudad, el turismo digital, la seguridad, las infraestructuras urbanas… y, por supuesto, la energía, los suministros de gas y electricidad, el transporte, la sostenibilidad. En última instancia se trata de mejorar la gestión de la ciudad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Entre los ejemplos de buenas prácticas que recoge el catálogo de Aemetic está el Sistema de Información Avanzada en el Transporte Público que se implantó en la ciudad de Madrid en 2015, y que desarrolló la empresa ETRA. Está formado por casi 800 paneles que permiten mostrar tanto texto como gráficos, indicando a los usuarios las próximas llegadas de autobuses a la parada y otras informaciones complementarias del servicio. Las paradas ofrecen simultáneamente información acústica en diferentes idiomas para personas con discapacidad visual.

Esta solución trabaja sobre la plataforma Smartcity de ETRA, denominada Citric, que asegura la persistencia de la información, la interoperabilidad con otros sistemas urbanos, el uso de tecnologías, estándares y protocolos abiertos y la información en tiempo real.

El sistema permite disponer de información precisa de las próximas llegadas a una parada para ayudar al usuario a tomar decisiones adecuadas sobre sus opciones de movilidad, y que pueda seleccionar así un tipo de transporte público u otro. El objetivo final es potenciar el uso del transporte colectivo, reducir el tráfico de vehículos privados y, por tanto, la contaminación. Además, la administración puede informar de eventos en la ciudad.

El pasado año Tecnalia puso en marcha el proyecto SmartEnCity en Vitoria-Gasteiz. El objetivo es transformar las ciudades europeas en ciudades Smart Zero CO2, a través de acciones integradas para lograr reducciones drásticas de los consumos energéticos en el entorno construido, las infraestructuras urbanas y los sistemas de movilidad. Tres distritos de demostración –en la capital vasca, Sonderborg (Dinamarca) y Tartu (Estonia)– trabajan en el desarrollo de sinergias entre la renovación de edificios, el despliegue y actualización de redes eficientes de suministro de energía, y las infraestructuras para el vehículo eléctrico.

El proyecto ha puesto énfasis en la integración de esquemas mixtos público-privado, la transparencia y la participación ciudadana, que permitan su sostenibilidad y sureplicación en otras ciudades europeas. Para el Ayuntamiento de Vitoria supone la oportunidad de ensayar el despliegue de nuevas tecnologías en una serie de sectores relacionados con el consumo energético y sus emisiones asociadas en los ámbitos urbanos.

Cuando hace 15 años las instalaciones solares fotovoltaicas empezaron a ocupar las cubiertas de empresas, colegios o centros públicos, sus responsables se empeñaban en colocar paneles informativos bien visibles para que todos pudieran ver en tiempo real la energía que producía el sol y lo que aportaba a la demanda del edificio. Decían, con buen criterio, que esa información ayudaría a “visualizar” la energía y a consumirla de forma más racional. Era solo el principio de una relación entre TIC y energía que promete ser muy fructífera.

Ayudas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de TIC

El pasado 16 de junio se aprobó el Real Decreto 616/2017, que regula la concesión directa de subvenciones a proyectos singulares de entidades locales de menos de 20.000 habitantes (también Ceuta y Melilla), para proyectos de inversión en el ámbito de la economía baja en carbono. La medida se enmarca en el Programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. Y las ayudas son importantes: entre el 50 y el 85%, según la región. En esta primera convocatoria se ha establecido un presupuesto total de 336 millones de euros que se distribuyen por comunidades autónomas y objetivo específico. Serán elegibles aquellos proyectos que supongan una inversión superior a 100.000 euros y no mayor de un millón de euros. Con un límite máximo de 5 millones de euros por ayuntamiento, en caso de conseguir ayudas para distintos proyectos.

Pues bien, una de las medidas que se contemplan se refiere precisamente a la mejora de la eficiencia energética mediante la utilización de TIC en las ciudades (smart cities). Entre las actuaciones que se contemplan cabe destacar:

  1. Automatización de las redes existentes de alumbrado exterior, semáforos y otras líneas de señalización, comunicación o vigilancia de los ciudadanos o del tráfico urbano.
  2. Gestión, control activo y monitorización de la demanda de energía de las instalaciones consumidoras en edificios y dependencias municipales.
  3. Redes de distribución inteligentes (smart grids) para gestionar la generación distribuida localizada en entornos urbanos y periurbanos, en gran medida renovable, y que deberá ser también gestionable como la cogeneración de pequeña escala.
  4. Integración de infraestructuras para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de la ciudad.
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