Ahorrar energía y usarla de forma eficiente es bueno para nuestro bolsillo y para el planeta. Y nos afecta a todos. Da lo mismo que hablemos de ciudadanos de a pie, de colectivos, empresas o instituciones. No se trata de renunciar a nada que exija un gasto energético, se trata de hacerlo con la cabeza y de no derrochar. Lo mismo que hemos aprendido a hacer con el agua, por ejemplo.

Pero, además, hay infinidad de ayudas que vamos a ir desgranando en el Blog de Luzí@ y que acabarán con cualquier excusa posible a la hora de apostar por la eficiencia energética. Todas estas ayudas tienen su origen en el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE). Creado en 2014, su finalidad es financiar mecanismos de apoyo económico, financiero, asistencia técnica, formación, información… todo ello con el fin último de aumentar la eficiencia energética en los diferentes sectores consumidores de energía. El FNEE está adscrito al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, a través de la Secretaría de Estado de Energía. Y su gestión depende del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Objetivo de ahorro  acumulado

La Directiva de Eficiencia Energética 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012, crea un marco común para fomentar la eficiencia energética dentro de la Unión Europea y establece acciones concretas para alcanzar un notable ahorro de energía acumulado en el periodo 2014-2020. Ahorro que cada Estado miembro de la UE tiene que justificar.

En cumplimiento de esta obligación, España ha comunicado a la Comisión Europea un objetivo de 15.979 ktep (miles de toneladas equivalentes de petróleo) .

La citada Directiva determina que cada Estado miembro establecerá un sistema de obligaciones de eficiencia energética mediante el cual los distribuidores de energía y las empresas minoristas de venta de energía están obligados a alcanzar año tras año, a partir del año 2014, un ahorro equivalente al 1,5% de sus ventas anuales de energía. Y así hasta 2020.

Aportaciones al Fondo

El Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) fue constituido por la Ley 18/2014, de 15 de octubre. Esa ley aprobó medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Y estableció un sistema nacional de obligaciones de eficiencia energética que asignó una cuota anual de ahorro energético a todas las empresas comercializadoras de gas y electricidad, a los operadores de productos petrolíferos y a los operadores de gases licuados de petróleo al por mayor. Esa cuota anual de ahorro energético se denomina obligación de ahorro.

Para hacer efectivo el cumplimiento de las obligaciones anuales de ahorro, las empresas tienen que realizar una contribución financiera anual al FNEE, que se calcula multiplicando su obligación de ahorro anual por la equivalencia financiera correspondiente.

El FNEE cuenta con un comité de seguimiento y control, que es el que aprueba las dotaciones presupuestarias de las convocatorias anuales para los diferentes programas ayudas.

Cómo se reparten las ayudas

El importe total de las ayudas que hasta ahora ha destinado el Gobierno en 2017 a los programas de eficiencia energética es de  261,7 millones de euros. Repartidos del siguiente modo: 125,6 millones de euros en ayudas a la rehabilitación energética de edificios; 63,7 a las pymes y grandes empresas del sector industrial; 48,7 al alumbrado público municipal (que se ha incrementado en los últimos días en 20 millones más, debido a la gran demanda); y 3,7 para cambio modal y uso más eficiente de los modos de transporte.

Tal y como explica el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital “el presupuesto de estos programas proviene del Fondo Nacional de Eficiencia Energética, y puede ser cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), dentro del Programa Operativo de Crecimiento Sostenible 2014-2020 (Economía baja en carbono)”. Estos programas de ayudas se inscriben en el marco del Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética 2014-2020 “que fomenta acciones concretas para materializar el potencial de ahorro de energía en estos sectores”.

Oportunidades de empleo

Además de los beneficios para familias y empresas derivados del ahorro energético –como son el ahorro económico y la reducción de emisiones contaminantes– los recursos con los que cuenta el FNEE suponen una oportunidad para todos los profesionales que han decidido formarse y prepararse para trabajar en un sector con tanto recorrido en nuestro país como es la eficiencia energética. Titulados en ingeniería, arquitectura, técnicos de la edificación, consultores, y un largo etc que pueden acometer proyectos en el campo del ahorro, la eficiencia o la integración de energías renovables. Y que son capaces de desarrollar trabajos de auditoría energética, certificación energética y evaluación ambiental de edificios.

El abanico de posibilidades laborales que ha abierto la eficiencia energética es enorme. Y buena muestra de ello es el excelente estado de salud de las empresas de servicios energéticos (ESE). Actualmente figuran registradas en el listado público de proveedores de servicios energéticos del IDAE más de 712 con actividad en toda España.

Anuncios