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El nivel de confort de tu casa depende en gran medida del buen aislamiento térmico con el que cuente. Hay quien dice que las casas se pueden construir como si fueran una “cafetera” o como un “termo”. Según datos del Ministerio de Fomento más de la mitad de los edificios de nuestro país están construidos sin la protección térmica adecuada, es decir son muy sensibles a la influencia del clima exterior: se calientan mucho cuando si hace calor, pero se enfrían rápidamente si fuera hace frío (como si fueran una cafetera).

Por el contrario, aquellos edificios que están bien aislados, conservan la casa caliente en invierno y fresquita en verano  (como si fueran un termo).

aislamiento-2Y es que el problema actual más común en los edificios, fundamentalmente de viviendas, radica en que cuentan con cerramientos o acristalamientos inadecuados, en definitiva, con un aislamiento insuficiente que provoca no sólo falta de confort sino un alto consumo energético y  por tanto, facturas muy elevadas a fin de mes. Convéncete: si una vivienda está bien aislada podrás ahorrar hasta la mitad de tu gasto de energía en climatización (calefacción y refrigeración) y además, tener más confort.

Ten en cuenta que el aislamiento térmico, junto al acústico, la impermeabilización y la protección pasiva contra incendios son fundamentales para garantizar la eficiencia energética, la sostenibilidad, la salubridad y la seguridad de los edificios.

Materiales adecuados

Los materiales que se utilizan en el aislamiento son los únicos de la obra o reforma que se amortizan por el ahorro económico que proporcionan. Son materiales que presentan una adecuada capacidad aislante, que se mide por lo que los técnicos llaman conductividad térmica, que es la capacidad que tiene el material para transmitir el calor. A menor valor, más capacidad aislante tiene el material. Un ejemplo para entenderlo mejor: un material de aislamiento aísla 46 veces más que el granito (muchas fachadas son de esta piedra) y casi 1000 veces más que el acero.

¿Dónde y cómo actuar?

  • Muros, paredes, techos, suelos y cubiertas

En el mercado existen diferentes tipos de materiales de aislamiento: espuma de poliuretano, espuma de poliestireno expandido y extruido, espumas flexibles, lana mineral, arcilla expandida y otros naturales como el corcho. Además hay otros sistemas compuestos (placa de yeso laminado o los sistemas de aislamiento exterior-SATE)… todos tienen una vida útil de más de 50 años, por lo que los ahorros conseguidos  se mantienen durante muchísimo tiempo.

La fachada, la piel vertical del edificio, se puede rehabilitar por el interior, o por el exterior o inyectando en la cámara de aire que pueda existir en la fachada. Igualmente con las cubiertas, importantísimo por ser la “tapa” de la cafetera.

También se deben aislar las tuberías de agua caliente y los conductos de aire acondicionado

  • Ventanas

Las ventanas conforman las partes huecas de la envolvente, siendo éstos la zona más sensible para la transferencia de calor del interior al exterior del edificio y viceversa.

aislamiento-1Los vidrios de las ventanas pueden ser simples, de doble aislamiento y de doble acristalamiento con aislamiento térmico reforzado (ATR). En las ventanas con más de un vidrio, es la cámara de aire intermedia la que trabaja como aislante térmico. El doble acristalamiento ATR tiene un tratamiento de óxidos metálicos, inapreciable al ojo humano en una de sus caras que proporcionan una gran capacidad de aislamiento térmico que no ofrecen los vidrios convencionales.

En cuanto a los marcos, segundo componente de las ventanas, los que más aíslan son los de PVC, madera, metálicos con rotura de puente térmico (RPT) y luego están los metálicos simples que no aíslan nada.

Por ejemplo, si cambias las antiguas ventanas por otras de aislamiento térmico reforzado, podrías ahorrar en tu calefacción hasta la mitad de tu consumo de energía; cuanto peor sea la situación de partida, el ahorro será mayor.

¿Y cómo puedes comprobar si tu casa derrocha energía (al margen de los sustos que te lleves con la factura)? Pues mediante una fotografía termográfica. Las termografías captan la radiación infrarroja de los objetos y cuerpos y la convierten  en información de temperatura. Cuanto más caliente esté un objeto, más radiación generará. Esta técnica se puede usar para comprobar de forma exacta cuánto calor y, por tanto energía, pierde un edificio.

Una inversión siempre rentable

Siempre compensa apostar por mejorar el aislamiento térmico. Ya que las viviendas bien aisladas suelen generar entornos más confortables, con una mejor calificación energética (y por tanto un mayor valor), donde también se reducen los ruidos exteriores, las humedades o la propia estética del edificio.

Si a lo anterior le añades que puedes llegar a conseguir ayudas para aislar tu casa, no te puedes resistir. Durante los años 2014,2015 y 2016 y hasta los primeros días de mayo ha estado en vigor el programa PAREER-CRECE que gestiona el IDAE y que  ofrece ayudas que permiten acometer obras de mejoras del aislamiento térmico de los edificios que van desde una contraprestación entre un 30% y un 70% y, para esta medida de aislar,  un préstamo reembolsable al 0% de interés.

El aislamiento es tu ahorro invisible. No se ve, pero se nota. Es muy importante que aísles tu casa más, mejor y lo antes posible.

Luzi@

 

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