Aunque creas que  el calor aún tardará en venir, este es el momento idóneo para  abordar decisiones calmadas  con respecto  a   la correcta climatización de tu casa o lugar  de trabajo.

El primer factor que debes considerar es el posible uso dual -frío y calor-  de los equipos de aire acondicionado;  es decir: una bomba de calor. El segundo, sería elegir correctamente el tamaño, o sea  la potencia de la máquina que vas a comprar basándote en la evaluación previa de las necesidades reales de climatización. Y no menos importante es el rendimiento o eficiencia energética. Ésta ,en modo frío se mide con las siglas EER y en modo calor con las siglas COP. Cuanto mayor sea el número, más eficiente es el equipo y por lo tanto menor su consumo.

El mejor modo de acertar es dejarse aconsejar por un profesional o una empresa instaladora autorizada.

Mira bien la etiqueta

Los equipos domésticos de aire acondicionado están identificados mediante una etiqueta energética  que califica su eficiencia energética. Los aparatos más eficientes, los de clases superiores a la  A, (que pueden ser A+, A++ o A+++) producen las mismas frigorías o calorías que los de clases inferiores, B, C o D, consumiendo menos energía. Ese menor consumo supone un ahorro importante a la largo de los varios años de funcionamiento del aparato.

Una adecuada elección te permitirá  disfrutar de las ventajas de un ambiente confortable reduciendo al mínimo la afección al medio ambiente. La elevada eficiencia o lo que es lo mismo el reducido consumo de los equipos más avanzados, en su versión de bomba de calor, han obtenido la calificación de energía renovable por la Unión Europea.

climatizacion

Debes saber que desde el 26 de septiembre de 2015, entraron en vigor los nuevos Reglamentos sobre diseño ecológico y etiquetado energético de equipos de calefacción y calentadores de agua (que cumplen con las Directivas europeas sobre diseño ecológico y sobre etiquetado energético). Estos Reglamentos están suponiendo la incorporación de sistemas con una mayor eficiencia respecto a los convencionales, una reducción en el consumo de combustible y, en consecuencia, un mayor beneficio medioambiental para nuestra sociedad.

El etiquetado energético de aparatos que consumen energía para funcionar te aporta un considerable plus de información para que puedas  evaluar tu instalación completa y no los equipos por separado.

Un correcto mantenimiento, fundamental

Si ya tienes aire acondicionado, mantenerlo correctamente te aportará bienestar y ahorro. El RD 238/2013 donde se modifican algunos artículos e instrucciones técnicas del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) indica las periodicidades de las operaciones de mantenimiento de equipos de aire acondicionado, que van desde cada 4 años en las viviendas con potencia térmica inferior a 12kW, a la revisión mensual en locales de todo tipo con potencia térmica superior a 70kW.

Es importante que tengas en cuenta algunas sencillas operaciones de mantenimiento que mejorarán la eficiencia de tu equipo, como limpiar el filtro de la unidad interior, quitando la carcasa.

Pero lo más aconsejable es encargarle esto a un técnico, quien también revisará la limpieza de la batería de intercambio en la unidad exterior, y comprobará el nivel de fluido refrigerante.

Por eso, si lo que quieres es tener una instalación 100% fiable, lo mejor es que contactes con un servicio de mantenimiento autorizado.

Como puedes ahorrar energía en el uso diario del aire acondicionado

La protección del medio ambiente y la reducción de la emisión de gases de efecto invernadero, el CO2, por ejemplo es una obligación de todos los ciudadanos. El buen uso de la climatización permite su utilización cumpliendo esos objetivos.

Para ello debes ajustar la temperatura de consigna a las necesidades reales mediante un uso correcto de los mandos o sistemas de control.

En la elección de la temperatura deberá tenerse en cuenta la actividad que se  desarrolla en el recinto y la diferencia de temperatura con el exterior para evitar choques térmicos o diferencias bruscas de temperatura que pudieran devenir en enfriamientos o afecciones similares a la salud.

Debes evitar seleccionar una temperatura excesivamente baja. No reduce el tiempo de utilización del aparato y penaliza el consumo. Fija la temperatura de refrigeración en 26 grados y recuerda que un ventilador, preferentemente de techo, puede ser suficiente para mantener un adecuado confort.

Cuando el sistema de climatización esté en uso debes evitar mantener puertas o ventanas abiertas para eliminar pérdidas que conllevan consumos más elevados.

La elección de la ubicación de las unidades interiores es importante para evitar corrientes de aire que siempre resultan molestas y que pueden traer como consecuencia arranques y paradas innecesarios lo que supondría mayor consumo de electricidad.

Cuando lo tires…¡ hazlo bien¡

Debes tener en cuenta que todos los aparatos eléctricos y electrónicos deben tratarse separadamente como residuos desde que salen de tu domicilio y muy especialmente los que incluyan circuitos con gases refrigerantes. Al desmontarlo, es importantísimo que el circuito del gas refrigerante no se abra ni se rompa: ¡el gas se escaparía inmediatamente, primero, intoxicándote, y luego, viajaría sin obstáculos hasta el límite de la atmósfera!!

Recuerda que el comerciante al que adquieras un nuevo aparato de aire acondicionado, tiene la obligación de retirar el antiguo e introducirlo en el circuito de reciclaje

Y por último,  me gustaría recordarte  uno de mis post en  el que hablaba de la temperatura de confort Ver post. Y si quieres obtener una  información más profunda y técnica sobre el tema, te vuelvo a recomendar el  artículo de  del pasado mes de febrero. “Bienestar térmico en un espacio climatizado” 

Anuncios