Seguro que a la hora de conducir tienes en cuenta el código de la circulación y las reglas para una conducción segura (…y que de paso no te pongan ninguna multa), que te crees un conductor ejemplar (qué no el más rápido que para eso ya están F. Alonso o C. Sainz -si les dejan el coche adecuado); pero seguro que muy pocas veces has conducido en “modo eficiente”. ¿O sí?

Quiero darte algunas claves que te van a ser útiles a la hora de conducir, con las que vas a ahorrar dinero y energía (sin menoscabo de la seguridad y de incumplir las reglas de circulación), haciendo, de paso, tu aportación al cuidado del medio ambiente. Son cuestiones prácticas interesantes para la vida diaria de aquellos que cogéis el coche para trabajar o ir al trabajo, para ir de viaje o para llevar a los niños al colegio. Cualquier momento es bueno para ser eficiente.

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Ni que decir tiene que lo fundamental es evitar coger el vehículo propio para trayectos que no sea necesario o que podamos cubrir con toda facilidad mediante transporte público o, incluso, compartiendo coche.

No obstante, si no tienes más remedio que coger tu coche para tus traslados habituales, es importante que sepas que conducir de forma eficiente puede llegar a disminuir el gasto medio de combustible y reducir las emisiones de CO2 hasta en un 15%.

La forma de conducir tiene gran influencia en el consumo del vehículo y algunas costumbres, además de aumentar el gasto en combustible, deterioran el coche de forma prematura.

Para ser conductor de primera…

Acelera, acelera¡¡ (…cantábamos cuando éramos peques e íbamos de excursión). Sí, hay que acelerar porque si no es imposible que el coche marche, pero hay que hacerlo bien.

Lo primero es arrancar. Al hacerlo no pises el acelerador. Los coches actuales están preparados para que no tengas que acelerar en el momento que pones el motor en marcha. Inicia la marcha inmediatamente después si es de gasolina y tras unos segundos si es diésel (en su caso, se tiene que calentar).

Sabes que ir en primera marcha es como el coche va más revolucionado y cuando más consume. Cambia la primera marcha lo antes posible y trata de conducir con las marchas más largas, a bajas revoluciones. A partir de 50 km/h, el motor consume menos en 5ª que en 3ª. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) recomienda circular en torno a las 2.000 rpm en el caso de un vehículo de gasolina y a las 1.500 rpm si es diésel. Otros hablan de 2.000 y 2.500 rpm… en cualquier caso, ¿para qué vas a pasarte de esas revoluciones?, si no vas de rallye¡¡¡¡.

Conducir sin aceleraciones ni frenazos fuertes es interesante para una conducción moderada y eficiente. Y por supuesto, no cargues con accesorios que obstaculicen la aerodinámica del vehículo (como bacas o cofres) en los desplazamientos por carretera.

Incluso, siendo “super eficiente”, cuando no necesites ir a más velocidad, realiza saltos de marcha. Es decir, pasar de 3ª a 5ª puede ser útil, ya que no es perjudicial para el motor y además irás en una marcha larga. No dirás que no estás aprendiendo cosas…¡¡¡

Por último si vas a estar un tiempo parado, apaga el motor. En este sentido, el mecanismo start/stop, que ahora muchos coches incorporan, es interesante porque apaga el motor del coche cuando detecta que no necesita de su potencia. Además, permite que los aparatos eléctricos sigan funcionando cuando el motor este apagado, cuidando del estado de la batería del coche gracias a un sensor. Está bien que lo tengas en cuenta.

Y es que conduciendo tú coche también puedes ahorrar energía.

* ”Fuente: IDAE”

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