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¿Te imaginas que un pueblo o un distrito/barrio o un conjunto de edificios en una ciudad contaran con un único sistema de calefacción centralizado? En España esto no es muy común pero es una realidad habitual en Europa central o EEUU y es un sistema muy eficiente.

calefaccion

Las redes de calor o frío son instalaciones sostenibles y un ejemplo de generación distribuida, los sistemas de climatización/calefacción más eficientes para suministrar calor a casas, edificios públicos, oficinas, etc. Existen dos tipos de redes: rurales y urbanas, siendo las más rentables las urbanas. La concentración urbana es conveniente y hay mucho potencial para rehabilitar barrios y ciudades, con un nuevo modelo de negocio. Es una vía para la inversión de las empresas de servicios energéticos, ESEs (sí, las Empresas de Servicios Energéticos) y que no computa como déficit- deuda según la normativa Eurostat (véase en esta web)

Europa cuenta con ellas para alcanzar los objetivos de eficiencia energética, tal y como contempla la Directiva 27/2012.

¿Cómo funciona un District Heating o Red de Calor?

Haciendo el relato corto: hay un corazón del sistema, una central de producción que transforma los combustibles (fósiles y cada vez más las energías renovables) en calor. El calor circula a través de una red de tuberías en forma de agua caliente o vapor y llega hasta los edificios conectados. En el lugar de entrega, el calor y el agua caliente sanitaria se transfiere al sistema de calefacción y tuberías del inmueble.

Estos sistemas cuentan con muchas ventajas: son seguras, limpias y competitivas y los edificios están conectados por energía térmica, evitando riesgos  (ni gas, ni calderas, …) y consiguiendo sinergias. Además, gracias a un mayor rendimiento y al uso de energías renovables  como la biomasa o la geotermia, se preserva el medio ambiente y se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero. Si  fueras un usuario de estas redes sólo recibirías una factura por el consumo de energía final.

En un contexto sometido a una variación de los precios de la energía y a la altísima dependencia que tenemos del exterior en esta materia –tenemos que importar alrededor del 70% de la energía que consumimos- este sistema se hace aún más interesante y puede  atraer a inversores o promotores puesto que es válido tanto para zonas urbanísticas nuevas o existentes.

Sin embargo, como puedes imaginar, son instalaciones que requieren una fuerte inversión, pero merecen la pena. Existen empresas especializadas, ESEs (ya, Empresas de Servicios energéticos),  que garantizan resultados en servicio, eficiencia energética  y calidad medioambiental que optimizan las fuentes de energía en función de las necesidades y del precio de la energía primaria.

El ejemplo de Móstoles

Y como “el movimiento se demuestra andando”, el IDAE  ha concedido recientemente una ayuda para la mayor red de calefacción que se está haciendo en España en Móstoles. Se trata de la construcción de una sala de calderas de biomasa (una energía renovable) y una red de distribución de agua caliente sanitaria y para calefacción que, en una primera fase, abastecerá a 1.972 viviendas, distribuidas en 10 mancomunidades, cuyos edificios actualmente se abastecen 9 de ellos con calderas de gasóleo y un edificio con gas natural.

En este proyecto se va a invertir 5.319.489,56€, de los cuales el IDAE financia a través de un préstamo reembolsable 2.211.911,27€.

De esta forma y esta es otra de las grandes ventajas de estos sistemas, la calificación energética de los edificios una vez llevada a cabo la actuación será A o B, lo que hará mejorar el valor de los inmuebles además de ser mucho más eficientes.

Las redes de calor en España

En nuestro país, por las características de nuestro clima, estos sistemas no se han desarrollado lo suficientemente. Sin embargo la tecnología permite no sólo suministrar calor, sino frío, lo cual lo hace aún más  atractivo para España.

Según el último censo de redes de calor y frío realizado en España por parte de la Asociación de Empresas de Redes de calor y Frío (ADHAC),  existen 247 instalaciones de este tipo que suponen 310 Km de redes.

Estas redes han de jugar un papel básico para emprender un proceso de rehabilitación energética como actividad de futuro; que la construcción se relance con obras energéticas. Se reconocen procesos para mejorar y que las redes sea un actor principal en el parque inmobiliario de España.

Seguiremos informando….

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