Rehabilitación exprés para hogares vulnerables

Vuelve el frío, por fin. Lo echábamos de menos después de un verano que parecía eterno. Pero para mucha gente, los meses más fríos del año son una tragedia porque no todos pueden disfrutar de un hogar cálido y confortable donde sentirse “como en casa”. La pobreza energética afecta, según distintas organizaciones, a un 15% de la población en España. El doble que hace ocho años. Y el porcentaje de hogares que se declaran incapaces de mantener su vivienda a una temperatura adecuada en invierno es del 11% (alrededor de 5,1 millones de personas), según los datos aportados por la Asociación de Ciencias Ambientales en su informe ‘Pobreza, vulnerabilidad y desigualdad energética. España 2006-2016’.

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Por eso surgen iniciativas que tratan de mejorar las condiciones de las viviendas de familias en situación de pobreza o vulnerabilidad energética. Como la de la Fundación Gas Natural Fenosa, que ha elaborado un estudio titulado ‘Rehabilitación exprés para hogares vulnerables. Soluciones de bajo coste’. El objetivo es proporcionar soluciones de bienestar térmico que sean de aplicación rápida y sencilla. Y, sobre todo, que exijan un bajo presupuesto. No se trata tanto de abordar una rehabilitación energética e integral de los edificios residenciales, sino de tomar medidas rápidas, soluciones individuales, que tengan efectos positivos inmediatos y que no comprometen futuras actuaciones integrales. El informe considera como pobres energéticos a aquellos hogares que deben gastar más de un 10% de su renta en los suministros energéticos asociados a su vivienda (climatización, producción de agua caliente sanitaria, iluminación, equipos y cocina).

El estudio, de 266 páginas, se inicia con una caracterización de la pobreza energética en España que permite situar grupos de población en función de la pobreza monetaria y/o energética. A continuación, se realiza un análisis previo de las características de las construcciones, composición de los hogares y uso energético en cuatro ciudades seleccionadas por su representatividad climática y poblacional (Barcelona, A Coruña, Sevilla y Madrid), ya que las soluciones son distintas para cada lugar.

Para ello, se recogen datos climáticos, demográficos, económicos y sociales, junto con características de las viviendas, que reflejan las diferencias en las cuatro ciudades en cuanto a sus circunstancias de composición y tenencia de los hogares, edad y estado de la edificación, instalaciones existentes, etc, lo que implica actuaciones y resultados diversos.

La parte central del estudio recoge un catálogo de 77 fichas de soluciones de bajo coste disponibles actualmente en el mercado y que se consideran de mayor viabilidad en estos casos. Cada ficha recoge los datos técnicos de mayor relevancia para la evaluación de su conveniencia y de puesta en obra, así como recomendaciones para su aplicación, qué empresas comercializan los productos y su coste estimado.

Posteriormente, se analiza el impacto de un conjunto de medidas, mediante simulación energética en un bloque de pisos, que es una tipología representativa del parque de viviendas donde se aloja una parte importante de la población vulnerable, y se calcula el coste de implantarlas. Finalmente, se analiza este impacto desde dos perspectivas: por un lado, los cambios en la relación entre gasto en energía y la renta anual, y, por otro, la modificación del número de horas en bienestar a lo largo del año que supone la implantación.

Algunas propuestas

El estudio habla de un conjunto de soluciones en las viviendas que muestran una reducción de la demanda energética en climatización, pero que es diversa en función de la localidad donde se ubica. Esas soluciones son: mejora del aislamiento térmico, sustitución de carpinterías y vidrios e incorporación de protecciones solares. El gasto económico para la aplicación de este conjunto de soluciones de bajo coste varía desde los 5.600 a los 8.000 euros, en función de la posición de la vivienda dentro del bloque.

Pero se pueden tomar infinidad de medidas concretas que el estudio detalla en las citadas 77 fichas. Por ejemplo, colocar láminas de poliéster de baja emisividad en los cristales de las ventanas. Estamos hablando de un producto que tiene un coste de entre 84 y 148 euros el metro cuadrado, y que reduce las pérdidas de calor en invierno. También existen láminas de PET y PE con adhesivo de acrilato, que se pegan sobre la carpintería existente y simulan el efecto de doble acristalamiento. El precio de una lámina de este tipo de 1,20×1,20 metros es de 5 euros.

Otra opción es instalar aislantes reflectantes para incorporar en los cajones de las persianas. Son láminas autoadhesivas que limitan las pérdidas y ganancias por radiación. Esta solución puede mejorarse con láminas de aluminio que llevan incorporadas distintas capas de aislamientos térmicos con los que, además de las propiedades radiantes, se reduce la transmisión térmica por conducción. El coste de estas láminas es de 8,95 euros por metro cuadrado.

Más info en:

http://idae.es/noticias/nueva-publicacion-re-habilitacion-expres-para-hogares-vulnerables-soluciones-de-bajo-coste

http://www.fundaciongasnaturalfenosa.org/publicacion/re-habilitacion-expres-hogares-vulnerables-soluciones-coste/

http://www.asociacion3e.org/documento/re-habilitacion-expres-para-hogares-vulnerables-soluciones-de-bajo-coste-resumen-ejecutivo-informe

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100 millones de euros para eficiencia en hostelería, pymes y gran empresa

En los próximos días se abre el plazo para solicitar las ayudas de la Línea de financiación ICO-IDAE Eficiencia Energética 2017-2018, dotada con 100 millones de euros y destinada a financiar actuaciones de mejora de la eficiencia energética en el sector de la hostelería, las pequeñas y medianas empresas, y las grandes empresas del sector industrial y comercial. 70 millones se destinarán a pymes y empresas del sector industrial y comercial. Los 30 millones restantes irán destinados a un Plan Renove en hostelería. En ambos casos se puede obtener financiación de hasta el 100% de la inversión.

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Para instrumentar dicha línea de financiación, el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital ha suscrito un convenio de colaboración con el Instituto de Crédito Oficial (ICO), organismo que será quien ponga a disposición de las distintas entidades financieras que se adhieran a la línea, fondos por importe de hasta 100 millones de euros, para que dichas entidades concedan los créditos que permitan llevar a cabo los proyectos.

El convenio de colaboración prevé que el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) asuma, con cargo al Fondo Nacional de Eficiencia Energética, el 50% del riesgo de las operaciones financiadas, asumiendo las entidades financieras participantes el otro 50% del riesgo.

Por su parte, el ICO ha firmado un acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones (BEI) para proveer de fondos la línea cuyo objetivo es facilitar financiación para las inversiones de las pymes que deseen renovar sus procesos productivos. O, en el caso de cafeterías, bares y hoteles, sus equipamientos por otros más eficientes en el consumo de energía y menos contaminantes.

De los 100 millones de euros con los que está dotada la línea de financiación, 70 millones se destinarán a pymes y grandes empresas del sector industrial y comercial. Los 30 millones restantes irán destinados a un Plan Renove en hostelería.

La solicitud de los créditos deberá hacerse a través de las entidades financieras adheridas a la línea, pudiéndose obtener financiación por el 100% del importe de la inversión del proyecto hasta un máximo de 3 millones de euros en el caso de pymes y gran empresa del sector industrial y comercial. Los proyectos deberán ejecutarse en un plazo de 24 meses.

Plan específico para hostelería

Este plan, dotado con 30 millones de euros, ya ha sido firmado mediante un convenio entre el Ministerio de Energía y la Federación Española de Hostelería (FEHR), en colaboración con el ICO. El objetivo es mejorar la eficiencia energética de este sector, clave en la economía española y con un alto potencial de ahorro.

El Plan Renove, a ejecutar entre 2017 y 2018, será objeto de seguimiento conjuntamente por el IDAE y la FEHR a fin de promocionar medidas de ahorro energético, la elaboración de un catálogo de medidas de ahorro y eficiencia energética que resulten financiables a través de la línea ICO-IDAE, la puesta en marcha de acciones de comunicación, información, promoción, difusión y asesoramiento técnico, así como el control y la contabilización del ahorro energético obtenido.

El consumo de energía es uno de los costes más relevantes de la hostelería, sólo superado por los gastos de personal, cuyos elementos principales son la climatización, cocción, producción de agua caliente sanitaria e iluminación.

Ante el alto potencial de ahorro existente, la FEHR promoverá entre sus asociados actuaciones que mejoren la eficiencia energética; tanto formativas y de concienciación como de renovación de sus instalaciones y equipamiento energético que reduzcan sus costes y contribuyan a la transición hacia una economía baja en carbono.

Acceso a los créditos

La línea de financiación impulsada por el Ministerio de Energía tiene como objetivo facilitar el acceso al crédito de los establecimientos hosteleros que podrán obtener hasta el 100% de la inversión del proyecto por un importe máximo de 1,5 millones de euros y que habrá de ejecutarse en un plazo no superior a los 12 meses. Entre las medidas que pueden llevarse a cabo destacan las siguientes:

– Rehabilitación energética de la envolvente.

– Mejora de las instalaciones de climatización, ventilación y agua caliente sanitaria.

– Mejora de las instalaciones de iluminación.

– Renovación de generaciones de frío y cámaras frigoríficas.

– Mejora de las instalaciones eléctricas.

– Implantación de sistemas inteligentes de gestión.

– Renovación del equipamiento hosteleros y de los muebles frigoríficos de conservación y congelación.

Las empresas y profesionales de la hostelería interesados deberán solicitar sus créditos a través de las entidades financieras que se acojan a esta línea. Los proyectos deberán ejecutarse en un plazo de 12 meses.

Almacenamiento energético, la última frontera.

El 20 de septiembre se inauguraba en la localidad Navarra de Barásoain la primera planta híbrida de almacenamiento de electricidad en baterías, integrada en un parque eólico y conectado a la red en España. El proyecto, obra de Acciona, anticipa el futuro de la energía: renovables con almacenamiento para que no se desperdicie ni un solo kilovatio procedente del viento y del sol. 

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La planta está dotada de un sistema de almacenamiento integrado por dos baterías ubicadas en sendos contenedores. Ambas son de tecnología Litio-ion, de Samsung, y están conectadas a un aerogenerador de 3 megavatios de potencia y 116 metros de rotor, fabricado por Acciona Windpower (Grupo Nordex). Las baterías acumulan la energía producida por el aerogenerador y la liberan cuando es necesario.

El proyecto ha contado con financiación del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), que gestiona en España el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI).

El almacenamiento energético es una de las soluciones al problema de la intermitencia de las renovables, que no siempre están disponibles para producir energía cuando no sopla el viento, o no luce el sol. El día que los sistemas de almacenamiento se hayan generalizado, las renovables contribuirán a cubrir la mayor parte de la demanda.

Es más, las baterías podrán almacenar energía en momentos en que la producción eólica sea alta –noches muy ventosas– y la demanda baja, para que no se desperdicie ese recurso.

Acciona ya opera dos plantas piloto de almacenamiento con renovables, una con fotovoltaica, cerca de Tudela (Navarra) y la recién inaugurada planta eólica de Barásoain, que ha supuesto una inversión de un millón de euros. Los expertos estiman que en los próximos 7 años el almacenamiento en el mundo se multiplicará por 10. Desde los 4,6 GW de capacidad actual a 45,1 GW. Y creen que la curva de aprendizaje de las baterías bajará aún más rápido que la de la fotovoltaica porque las baterías tienen otros muchos usos, por ejemplo, el de los vehículos eléctricos. Un sector que vive una evolución constante. De hecho, las previsiones anticipan que en los próximos tres años empezarán a llegar vehículos con baterías que ofrecerán 400-500 kilómetros de autonomía. Y que, por tanto, romperán la barrera de las distancias que, por ahora, parece frenar el despliegue masivo del coche eléctrico.

Consultoras como Bloomberg Energy Finance o Information Handling Systems han hecho estimaciones sobre los precios del almacenamiento entre 2015 y 2020. Para la primera pueden reducirse hasta en un 48%. La segunda se queda en una reducción de costes del 37%. Pero estamos hablando de lo conseguido en solo cinco años.

España no quiere quedarse atrás en esta carrera tecnológica. No puede quedarse atrás. El mes pasado nacía la Asociación Empresarial de Pilas, Baterías y Almacenamiento Energético (Aepibal), que representa a más de 50 empresas y actores del sector de nuestro país, con fabricantes de componentes,  instaladores, distribuidores y centros tecnológicos, entre otros.

Entre sus objetivos, Aepibal buscará fomentar la transferencia de conocimiento tecnológico del sector, acompañar en la internacionalización, proponer formación específica, y la organización de grupos de trabajo para el impulso de proyectos de I+D+i, entre otros. Todo ello con la meta específica de la mejora de la competitividad de las empresas asociadas y la del sector de las pilas, las baterías y el almacenamiento energético. Un sector llamado a transformar la energía tal y como la conocemos ahora.

 

Aislamiento térmico, la raíz de la eficiencia energética de un edificio

Uno de los aspectos claves que determina el confort de una vivienda es su aislamiento. Un buen o mal aislamiento incide directamente en las necesidades de climatización y en el gasto que conlleva, ya que estamos ante uno de los mayores consumos del hogar. Por ello, las características del aislamiento es uno de los datos fundamentales que se tienen en cuenta a la hora de realizar la certificación energética de un inmueble. Y por ello también, cualquier actuación de mejora del aislamiento térmico implica una mejora de la eficiencia energética de la vivienda.

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Si en invierno tenemos que tener siempre la calefacción encendida porque, en cuanto la apagamos se enfría la casa. O si en verano hay que contar con más horas de aire acondicionado de las deseadas porque no hay manera de refrigerarla, es posible que nuestra vivienda tenga problemas de aislamiento térmico. A veces no es solo nuestra vivienda sino la fachada y la cubierta de todo el edificio. En ese caso, conviene que las obras de reforma y rehabilitación sean acometidas por toda la comunidad de propietarios. Por ejemplo, para impermeabilizar la azotea o reparar grietas o daños en la fachada. Las soluciones técnicas de aislamiento térmico son diversas. Pero todas tienen algo en común: a la larga, contribuyen a evitar derroches energéticos y, por tanto, económicos. Aunque la inversión inicial nos parezca elevada, siempre compensa. Según los expertos, cualquier reforma de este tipo se amortiza en un periodo que puede ir de los cinco a los siete años.

España cuenta con 25 millones de viviendas y uno de los mayores parques de edificios obsoletos energéticamente. De esas viviendas, se calcula que hay unos 2 millones en mal estado de conservación. Además, el 90% de los edificios son anteriores a la aplicación del Código Técnico de la Edificación, aprobado en 2006, y el 60% de las viviendas españolas se construyeron sin ninguna normativa de eficiencia energética (son anteriores a la aplicación de la norma NBE-CT 79). Todo ello hace de la rehabilitación una excelente oportunidad para crear empleo. Según la Comisión de Infraestructuras y Urbanismo de la patronal CEOE, la actuación en unas 250.000 viviendas por año, con una media de 15.000 euros por intervención (desde la pequeña reforma hasta la rehabilitación integral) puede suponer 135.000 empleos directos.

Un ejemplo de lo que supone una obra de rehabilitación que tienen en cuenta la mejora de la eficiencia energética es la actuación sobre la envolvente térmica en el edificio “Óscar”, en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes. Las obras, que concluyeron en julio de 2015, contaron con ayudas del PAREER-CRECE. La fachada exterior de este edificio de 80 viviendas se resolvió con una solución trasventilada cerámica de piezas porcelánicas de gran formato sobre una estructura de aluminio. En las fachadas de los patios interiores se empleó un sistema de aislamiento térmico exterior (SATE). Y se sustituyeron todas las ventanas por otras de aluminio con acristalamiento de triple vidrio. Bajo cubierta se reforzó el aislamiento con manta de fibra de vidrio de 10 cm. Y se mejoró la iluminación en zonas comunes y en el garaje con lámparas led.

La rehabilitación permitió que el edificio diera un salto de calidad. Su clase energética pasó de la E a la C en emisiones de CO2. Se han conseguido ahorros en energía final del 44%. Y la demanda de calefacción se ha reducido en un 53%, que en los casos de viviendas con orientación más desfavorable llega al 56%. La inversión total fue de 1.059.692 euros y la subvención del programa PAREER–CRECE ascendió a  240.000 euros (22,6% del total).

 

 

 

 

 

Certificación de la vivienda: ¿qué factores influyen en la nota?

En pleno boom del ladrillo, durante la pasada década, los propios responsables políticos reconocían que una vivienda nueva en España consumía el 40% más de energía que otra construida, por ejemplo, en Francia. ¿La razón? Nunca consideramos prioritario el ahorro energético y el aislamiento en los edificios. Las viviendas consumen en España el 17% de toda la energía del país y las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por los edificios han crecido más de un 20% desde 1990.

No es la primera vez que hablamos de certificación energética en el Blog de Luzía pero me gustaría insistir en el tema dada su relevancia y la confusión que todavía persiste. Desde junio de 2013 todos los edificios en España tienen la obligación de contar con un certificado de eficiencia energética. Así lo prevé el Real Decreto 235/2013 de 5 de abril, por el que se aprobaba el procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios, tanto de nueva construcción, como existentes. La norma es una adaptación a nuestro reglamento jurídico de la Directiva 2002/91/CE de eficiencia energética de edificios, aprobada en 2002.

Ese certificado de eficiencia tiene una validez de diez años y debe evaluar la eficiencia energética del inmueble (edificio entero o parte del mismo), tanto en términos de consumo de energía como de emisiones de CO2, otorgándole una calificación que va de la A a la G, para consumo de energía primaria, y otra letra para emisiones de CO2.

Además de la información sobre sus características energéticas, el certificado debe incluir recomendaciones para la mejora de la eficiencia energética del inmueble. Todo ello con el objetivo de “fomentar el ahorro y la eficiencia, así como que el consumidor pueda valorar y comparar la repercusión del gasto en energía y emisiones de CO2 que va a tener su decisión a la hora de comprar o alquilar una vivienda”. De hecho, los cálculos previstos decían que la normativa conllevará “ahorros anuales de aproximadamente 32.000 toneladas equivalentes de petróleo, suponiendo que se realizarán actuaciones de mejora de la eficiencia energética en un 10% de los edificios certificados y se conseguirá un ahorro medio de un 20% con las medidas que se adopten”.

Para obtener el certificado energético de una vivienda hay que contratar los servicios de un técnico competente, tanto para edificios de nueva construcción como para aquellos existentes que se vendan o alquilen. Están exentos de la certificación los edificios histórico-artísticos , lugares de culto por actividades religiosas, así como  viviendas  que tengan un uso inferior a cuatro meses al año, como podría ser, por ejemplo un apartamento vacacional.

Con el fin de facilitar la obtención del certificado de eficiencia, el IDAE elaboró los programas informáticos CE3 y CE3X, que ha puesto a disposición de los técnicos certificadores, y que permiten ver diferentes soluciones reales con productos existentes en el mercado que podrían mejorar la calificación energética.

Hay, de hecho, una serie de recomendaciones para mejorar esa calificación. La calificación depende de diferentes aspectos como las características constructivas del edificio, su estado de conservación o su localización geográfica, ligada a unas condiciones meteorológicas determinadas. Por ello no es posible dar consejos genéricos. Pero sí hay algunos elementos de la vivienda que se consideran claves para el ahorro, y que, por tanto, pueden influir en la calificación. Por un lado está la envolvente, materiales y, en general, elementos constructivos; por tanto, puede afectar a una vivienda concreta o a todo el edificio. Incluye aspectos como mejoras en fachadas, cubiertas y huecos:

– sustitución de ventanas y vidrios por otros que aíslen mejor

– adición de aislamiento en cajas de persiana

– instalación de toldos y protectores solares

– aumento del aislamiento en la fachada

Por otro lado encontramos las distintas instalaciones dentro de la vivienda. Por ejemplo, equipos de climatización, producción de agua caliente sanitaria, iluminación (en el caso de edificios no residenciales):

– sustitución de calderas por otras de alto rendimiento

– instalación de calderas de biomasa

– instalación de bombas de calor

– instalación de colectores solares térmicos

– instalación de solar fotovoltaica

‘Energía 3D’: es para verlo

Es una historia de amor. Pero incluso con más energía de la que tienen habitualmente las historias de amor. Que ya es decir. ‘Energía 3D’ es la primera película en 3D estereoscópico creada con finalidades pedagógicas en España. A partir de una historia de amor entre dos adolescentes, se explica todo lo referente a la energía que aparece en los libros de primaria y secundaria. El proyecto, iniciado en 2010, tiene dos objetivos fundamentales: poner en valor la energía y concienciar a los estudiantes de lo importante que es ahorrarla. Como dice uno de los eslóganes de la película, “la energía entra en clase como nunca habías visto”.

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En la trama de la película, dirigida por Carles Porta y coproducida por Antàrtida Produccions y el IDAE, se mezclan las conversaciones habituales de los adolescentes en un instituto con las animaciones 3D en las que se explican, por ejemplo, el costoso proceso que hay que hacer para lograr que tengamos energía en nuestras casas,  la necesidad del ahorro, las energías renovables, la diferencia entre energías fósiles y renovables, lo que es un motor eléctrico, la energía nuclear, etc.

177.000 espectadores

El visionado de la película se propone a todos los colegios de España a través de un call center especialmente habilitado al efecto desde el que se realizan las llamadas a los centros escolares explicando el proyecto a los profesores. Más de 500 salas 3D de toda España se han sumado ya al proyecto para exhibir la película a precio reducido y en horario escolar. Y las cifras hablan por sí solas, porque en julio ya la habían visto 177.000 espectadores, que han alabado la mezcla de la ficción con imágenes documentales de tanta calidad.

El IDAE optó por impulsar el proyecto ante la oportunidad y necesidad de concienciar a los jóvenes de la necesidad de ahorrar energía y la novedad que significa hacerlo en un formato de esta naturaleza, fuera de los centros escolares. En este sentido, un equipo de profesores y de técnicos se han ocupado, con el asesoramiento de IDAE, de redactar el guión para dar cobertura a los contenidos curriculares.

Álex y María están enamorados

Los protagonistas de la película son Alex y María. Están enamorados pero no se atreven a decírselo el uno al otro. Son muy diferentes. Ella es ordenada, responsable y consciente de que el planeta necesita que le ayudemos, por ejemplo, con el ahorro energético. Va a todas partes en transporte público o en bicicleta. Él va siempre en moto, le encanta quemar rueda y gasolina. Se deja todas las luces encendidas y es un pasota. Pero el amor le hará cambiar. Iniciará su viaje preparando un trabajo sobre motores eléctricos y descubrirá las ventajas de ahorrar energía. Poco a poco se acerca el momento de la declaración de amor, pero la irrupción inesperada de una tercera persona lo mandará todo al traste. O no.

Mientras vivimos la historia de amor, como las de miles de jóvenes, se presentan los conceptos y aspectos más importantes relativos a la energía, las vías para generarla, las formas de consumirla y la importancia de ahorrarla. Los combustibles fósiles, la energía hidráulica, la solar, la eólica, la nuclear o el efecto invernadero, aparecen ante los ojos del alumnado de una manera amena y divulgativa y con toda la potencia del cine 3D. La película está dirigida a escolares de 10 a 15 años.

Algunos ítems didácticos que aparecen en la película

La trama de ficción de la película se mezcla constantemente con la pedagogía. Además, se han diseñado unos dosieres para los alumnos y otros para los profesores, que permiten que la temática del documental pueda trabajarse en clase.

Estos son algunos de los temas energéticos tratados en ‘Energía 3D’:

  • Qué es la energía
  • La energía que llega a un interruptor no viene de la nada
  • Cómo llega esa energía a nuestras casas, comenzando por un despertador
  • De dónde vienen el petróleo, la gasolina, el gas natural y el carbón (combustibles fósiles)
  • Cómo funciona el motor de un vehículo (ejemplo de motor de combustión)
  • Qué es el efecto invernadero. Gases que lo provocan
  • Efecto del tráfico en la contaminación
  • Importancia del transporte eficiente (bicicletas, transporte público)
  • Energía solar. Cómo funciona una célula fotovoltaica, un panel solar (agua caliente) y las plantas termosolares
  • Temperatura adecuada en un termostato en verano
  • Energía eólica. Evolución de los molinos de viento. Cómo funcionan los aerogeneradores
  • Motores eléctricos. Cómo funciona un motor eléctrico
  • Energía hidráulica. Cómo se genera energía con el agua de los ríos. Cómo funciona una turbina (central hidroeléctrica). Cómo se transporta la electricidad hasta las casas y fábricas
  • Qué es la materia: energía condensada
  • Qué es un átomo. De la creencia antigua de su indivisibilidad a los protones y los electrones
  • Energía nuclear: qué es la fisión nuclear, cómo se produce y cómo se controla. Cómo funciona una central nuclear
  • Consejos de ahorro energético en el ámbito doméstico:

En la web del proyecto puede encontrarse información detallada de la propuesta pedagógica: www.energia3d.es

 

Las opciones de formación en eficiencia energética se disparan

Cada vez son más las universidades y los centros de formación que ofertan cursos sobre eficiencia energética y renovables. Es solo el comienzo. Porque la puesta en marcha de un modelo energético sostenible conquista espacios día a día. Espacios para los que se necesitan profesionales con nuevos conocimientos. Echemos un vistazo al panorama formativo.

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Y empecemos por esta casa. El IDAE puso en marcha en noviembre de 2011 una plataforma de formación online con la finalidad de fomentar el ahorro de energía en la vivienda, la oficina y en el uso del automóvil. Se trata de la plataforma de formación e-learning Aprende cómo ahorrar energía, que enseña mediante cursos sencillos y gratuitos una serie de consejos intuitivos con los que se pretende impulsar la concienciación, colaboración activa y adquisición de buenos hábitos por parte de todos. El acceso al aula digital se realiza a través de la página: www.aprendecomoahorrarenergia.es

Te puedes matricular en cualquiera de las 7 acciones formativas disponibles, o en varias:

  • Ahorra energía mientras trabajas
  • Ahorra energía con tus electrodomésticos
  • Cómo conducir de manera eficiente
  • Tu vivienda: instalaciones individuales de calefacción y agua caliente sanitaria
  • Comunidades de vecinos: instalaciones centralizadas de calefacción y agua caliente sanitaria
  • Certificación de eficiencia energética de edificios existentes: Curso para usuarios
  • Certificación de eficiencia energética de edificios existentes: Curso para Agentes Inmobiliarios.

Cuentan con recursos multimedia que incluyen multitud de casos prácticos y curiosidades sobre el ahorro de energía, con los que la experiencia formativa es más sencilla y amena. La duración de cada curso se estima en 2 horas y no hay tiempo límite para acabarlo.

 

Curso de Gestor Energético Europeo

Está abierto el plazo de inscripción para la XII edición del curso on-line de Gestor Energético Europeo–Eurem (European Energy Manager). Organizado por la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Dirección General de Industria, Energía y Minas y la consultora Escan, está dirigido principalmente a directores y mandos intermedios del sector industrial o de la edificación, empresas de servicios energéticos, administración pública, arquitectos, consultorías, ingenierías y profesionales de empresas de mantenimiento. Cuenta con el apoyo de la Comisión Europea y la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid para la formación de gestores energéticos. Y una vez superadas las pruebas de aptitud, da acceso al “Certificado de Gestor Energético Europeo”.

El curso ofrece una formación estructurada e integral con el fin de preparar a los participantes para asumir las responsabilidades de gestor energético o auditor energético, o coordinar equipos profesionales con estos objetivos. Las materias del curso incluyen el conocimiento de la normativa energética, definición y cálculo de las medidas de eficiencia energética, aplicación práctica de las energías renovables, viabilidad económica y financiera de las actuaciones y evaluación de la reducción de emisiones. Adicionalmente puede realizarse un módulo que complementa los contenidos para formarse como Auditor Energético según se define en el Real Decreto RD56/2016.

http://idae.es/noticias/xii-curso-de-gestor-energetico-europeo-line-eurem-european-energy-manager

 

En la universidad

La Universidad del País Vasco organiza un Máster presencial en Ingeniería Energética Sostenible y la Universidad Politécnica de Valencia un Máster en Tecnología Energética para el Desarrollo Sostenible. Ambos enfocados a abordar la actividad profesional con criterios de ahorro, eficiencia y reducción del impacto ambiental de la generación, el transporte y el uso de la energía.

http://www.ehu.eus/

http://iie.webs.upv.es/

También es presencial el Máster de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Universidad de Salamanca. Mientras que la Universidad de Extremadura ofrece un Máster en Energética de la Edificación en la modalidad a distancia, pensado para capacitar a técnicos en el ámbito de la eficiencia, las renovables y las instalaciones energéticas en la edificación.

http://www.usal.es

http://eii.unex.es/catedracem/

Por su parte, el Instituto de Formación Continua–IL3 de la Universitat de Barcelona ofrece un conjunto de másteres en el área de gestión energética y medio ambiente, como el Máster en Eficiencia Energética y Sostenibilidad, o el Máster en Ingeniería y gestión de las Energías Renovables.

http://www.il3.ub.edu/es/Home.html

 

InnoEnergy

El Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), un organismo dependiente de la Unión Europea, ha impulsado la creación de lo que llama Comunidades de Conocimiento e Innovación (KIC), que definen como “consorcios público–privados integrados por centros de investigación, empresas y centros de educación superior europeos que trabajan conjuntamente para transformar las ideas y el conocimiento en valor en forma de nuevos productos y servicios con impacto económico y en la sociedad”.

Pues bien, una de esas KIC es InnoEnergy, “motor de la innovación en energías sostenibles en Europa”. InnoEnergy cuenta con una extensa oferta formativa, presencial y online, que incluye másteres, doctorados, educación profesional, etc. Y que está relacionada con eficiencia, renovables, almacenamiento energético, edificación sostenible o smart cities.

http://www.innoenergy.com/office/iberia/

 

Tecnologías de la información, aliadas de la eficiencia energética.

Hace algunas semanas publicamos en este blog el artículo ‘Las tecnologías de la información ayudan a usar la energía de forma eficiente’. Dábamos cuenta de los avances que se están produciendo en este ámbito, y que suponen una oportunidad para que las tecnologías de la información (TIC) contribuyan a mejorar la gestión de la energía, a usarla de forma más eficiente, y a dar cabida a la energía en los propios núcleos urbanos.

En ese artículo hablábamos del catálogo ‘Smart Cities: Casos de éxito de soluciones y servicios en Ayuntamientos’ elaborado por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Aemetic). En él se recogen soluciones innovadoras aplicadas a la ciudad inteligente. Que afectan a muchos bienes y servicios ligados directamente con el día a día de los ciudadanos. Lógicamente, la energía es uno de ellos.

Soluciones como las que propone el proyecto Smart Kalea, puesto en marcha en 2014 por la empresa Ikusi y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, con el objetivo de integrar los sistemas energéticos y de sostenibilidad, hacer seguimiento del equilibrio energético de edificios municipales e integrar también los sistemas de movilidad. Hasta ahora lo habitual era que cada departamento en una administración hiciera la guerra por su cuenta, sin ninguna vinculación entre sí. Ofrecían sus servicios de forma autónoma, analizando información crítica de manera individual. Así es imposible lograr una visión global de la ciudad y coordinar los diversos agentes que participan en su operación funcional. La integración permite una gestión más eficiente y automatizada, reduce los costes y mejora los servicios ofrecidos. En la actualidad la plataforma de integración Smart Kalea comprende diferentes subsistemas como contadores inteligentes de energía eléctrica, de agua, de personas y datos medioambientales.

Más casos de éxito. La empresa Wellness Smart Cities y el Ayuntamiento de Motril (Granada) implantaron en 2014 un sistema inteligente de monitorización de aparcamiento. Hasta ahora, la búsqueda de estacionamiento de vehículos en la vía pública sólo dependía de la suerte del conductor. Con los inconvenientes que eso conlleva de derroche de tiempo y combustible, que a su vez se traduce en más contaminación y emisiones de CO2. Ahora el sistema WeGo&Park basa la detección de estacionamientos en un novedoso método de procesado distribuido de vídeo en tiempo real de una red de cámaras estratégicamente colocadas para cubrir la zona de estacionamientos deseada. La ocupación de plazas puede ser consultada por los usuarios de cualquier tipo de vehículo que, gracias al sistema, podrán encontrar de forma rápida y sencilla plazas libres para aparcar en las proximidades donde están circulando o en el área cercana a su destino.

Con la misma intención y en el mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el proyecto Smart Parking Barcelona, promovido por el Institut d’Hàbitatge Urbà bajo la supervición del Instituto Municipal de Informática de Barcelona (IMI), y Serveis Municipals de Barcelona (BSM). De la mano de la empresa World Sensing se desplegaron 500 sensores de aparcamiento inalámbrico en el distrito de Les Corts para informar sobre la disponibilidad de estacionamiento en la calle a los conductores a través de una aplicación móvil hecha a medida. Después de 9 meses de pruebas, la información proporcionada por el sistema inteligente Fastprk se cruzó con la de la plataforma de pago. De esta manera, el sistema proporciona información de alto valor en los niveles de ocupación de acuerdo con hora y día de la semana. La información proporcionada por Fastprk a través de Sigfox permite a las autoridades gestionar mejor los espacios de estacionamiento en la ciudad y establecer nuevos métodos y cambios en la definición de plazas.

Ayudas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de TIC

El pasado 16 de junio se aprobó el Real Decreto 616/2017, que regula la concesión directa de subvenciones a proyectos singulares de entidades locales de menos de 20.000 habitantes (también Ceuta y Melilla), para proyectos de inversión en el ámbito de la economía baja en carbono. La medida se enmarca en el Programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. Y las ayudas son importantes: entre el 50 y el 85%, según la región. En esta primera convocatoria se ha establecido un presupuesto total de 336 millones de euros que se distribuyen por comunidades autónomas y objetivo específico. Serán elegibles aquellos proyectos que supongan una inversión superior a 100.000 euros y no mayor de un millón de euros. Con un límite máximo de 5 millones de euros por ayuntamiento, en caso de conseguir ayudas para distintos proyectos.

Pues bien, una de las medidas que se contemplan se refiere precisamente a la mejora de la eficiencia energética mediante la utilización de TIC en las ciudades (smart cities). Entre las actuaciones que se contemplan cabe destacar:

  1. a) Automatización de las redes existentes de alumbrado exterior, semáforos y otras líneas de señalización, comunicación o vigilancia de los ciudadanos o del tráfico urbano.
  2. b) Gestión, control activo y monitorización de la demanda de energía de las instalaciones consumidoras en edificios y dependencias municipales.
  3. c) Redes de distribución inteligentes (smart grids) para gestionar la generación distribuida localizada en entornos urbanos y periurbanos, en gran medida renovable, y que deberá ser también gestionable como la cogeneración de pequeña escala.
  4. d) Integración de infraestructuras para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de la ciudad.

Las solicitudes se pueden presentar desde el pasado 18 de julio hasta el 31 de diciembre de 2018 o hasta que se agote el presupuesto disponible.

 

Etiquetado energético ¡ojo al dato!

La etiqueta energética es una herramienta clave para entender la eficiencia de aparatos y equipos que consumen energía. Y que pueden tener una considerable vida útil. De ahí la importancia de prestar atención a los datos que aporta. Porque nos permitirá adquirir hábitos de consumo cada vez más responsables, ahorrar energía y, por supuesto, ahorrar dinero. La etiqueta orienta al consumidor hacia los aparatos más eficientes y respetuosos con el entorno y motiva a la industria a mejorar el diseño y la I+D+i para poder competir en el mercado.

La etiqueta energética debe acompañar obligatoriamente a electrodomésticos, pero hay también hay una etiqueta optativa para coches y un certificado energético de edificios, que también es obligatorio cuando se va a realizar una compra–venta o alquiler.

En el caso de los electrodomésticos tienen que llevar etiqueta:

– frigoríficos y congeladores

– lavadoras

– lavavajillas

– secadoras

– lavadoras-secadoras

– lámparas domésticas

– hornos eléctricos

– aire acondicionado

La etiqueta muestra siete clases de eficiencia identificadas por un código de colores y letras. Los colores van del verde al rojo y las letras, que antes iban de la A a la G, van ahora de la A+++ a la D, porque los aparatos han mejorado sus niveles de eficiencia. La etiqueta verde A+++ corresponde a los más eficientes, y la roja D a los menos.

Es una escala visual muy fácil de entender que ofrece, como decimos, una información del máximo interés para los consumidores. Sobre todo si tenemos en cuenta que entre los distintos niveles hay una diferencia de consumo energético de entre un 10% y un 15%. Para hacerse una idea de lo que esto supone vamos a abrir el frigorífico. Un frigorífico de clase A+++ tiene un consumo inferior al 24% del consumo medio de un aparato equivalente. Dicho de otro modo, gasta solo una cuarta parte de electricidad comparado con la media de frigoríficos.

Es decir, si optamos por electrodomésticos más eficientes, nuestra factura de la luz puede llegar a reducirse sensiblemente. Además de los datos de eficiencia energética, con estimaciones del consumo anual de energía en kilovatios hora (kWh), la etiqueta incluye otra información del máximo interés como la eficacia de lavado o el consumo de agua en lavadoras y lavavajillas, la capacidad de congelación en frigoríficos, el nivel sonoro en aparatos de aire acondicionado, etc.  

 Iluminación

En este caso, la etiqueta incluye información sobre los lúmenes, que indican la cantidad de luz que aporta la lámpara; los vatios, que expresan la potencia, y las horas estimadas que funcionará la lámpara. Así podemos saber que una bombilla tradicional de 100W y una de bajo consumo de 20W proyectan la misma luz y consumen solo una quinta parte. Además, duran mucho más.

La irrupción de la tecnología LED en el mercado de la iluminación doméstica –con sus precios cada vez más competitivos y su extraordinaria eficiencia– ha sido tan espectacular que está desplazando con rapidez al resto. De hecho, a la eliminación gradual de las bombillas incandescentes, que ya han desaparecido en la Unión Europea, se unirá pronto la prohibición de las lámparas halógenas, previsiblemente en 2018.

Coches

La etiqueta energética de los coches no es obligatoria. Pero el IDAE dispone desde 2002 de una base de datos en la que puedes obtener información detallada y comparativa sobre el consumo de carburante y las características de los coches nuevos puestos a la venta en España y a la que se puede acceder desde su página web. El cálculo de la etiqueta se apoya en la comparación entre el consumo de cada vehículo en función de su superficie, comparado con la media de su tamaño.

En la base de datos de IDAE figuran más de 15.000 modelos de turismos y furgonetas, diferenciados por gasolina y gasóleo, así como otras tecnologías alternativas: eléctricos, híbridos, alimentados con GLP (gas licuado de petróleo) o GNC (gas natural comprimido) y biocarburantes.

Esta etiqueta debe contener, como mínimo, la descripción del vehículo (marca, modelo, tipo de combustible), el consumo oficial de carburante expresado en litros por cada 100 km, la equivalencia en kilómetros recorridos por cada litro de combustible repostado y las emisiones de CO2 expresadas en gramos por km recorrido. También los neumáticos tienen etiqueta energética que informa no sólo acerca del consumo de carburante asociado al vehículo, sino también acerca de la seguridad en la circulación ya que se etiqueta la adherencia a superficies mojadas, por ejemplo…

Uno de los objetivos perseguidos por esta herramienta es conseguir que el etiquetado energético comparativo que gestiona IDAE sea obligatorio en todos los puntos de venta y/o alquiler de vehículos, ya que el Real Decreto 837/2002 solo lo considera optativo.

Certificado energético de edificios

La vida útil de una vivienda puede superar los 100 años. Por eso es muy importante cuidar su calidad energética para evitar un derroche de energía y dinero. El 1 de junio de 2013 entraba en vigor el certificado energético obligatorio para la venta o alquiler de viviendas. La finalidad de este certificado –de obligado cumplimiento por la trasposición de la Directiva 2010/31/UE de Eficiencia Energética de Edificios– es lograr que las viviendas aprovechen la energía de forma óptima, e informar a las que obtienen peor calificación, recomendando actuaciones que mejoren su eficiencia energética. Aplicar esas recomendaciones ofrecidas en el certificado energético nos puede generar a la larga importantes ahorros. Por ejemplo, mejorar una letra la calificación energética de una vivienda, puede suponer una reducción potencial de entre un 30 y un 45% de consumo energético medio en climatización.

El universo escondido de la luz

¿Qué se esconde detrás de un enchufe? ¿Qué ha tenido que suceder para que con un simple clic se haga el milagro de la luz, funcione nuestra nevera, nuestra tele, la calefacción… y todo aquello que hace nuestra vida confortable? La energía es imprescindible pero, ¿concedemos el valor que se merece al hecho de que esté siempre disponible?

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Han hecho falta millones de años para que la naturaleza haya convertido los restos de materia orgánica en combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas. Para extraerlos, transportarlos y ponerlos a disposición de los consumidores han sido necesarias inversiones gigantescas. Pero su tiempo está llamado a extinguirse, por el propio agotamiento de esos recursos y por el impacto ambiental que generan en el planeta: contaminación atmosférica en las ciudades, lluvia ácida, mareas negras… y, sobre todo, cambio climático.

La era de los combustibles fósiles ha durado más de dos siglos y ahora llega a su fin. Es el tiempo de las renovables, que año tras año baten su récord de potencia instalada: según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), en 2016 se instalaron 138 GW renovables en todo el mundo (excluida la gran hidráulica), un 9% más que en 2015. Y muy por encima de cualquier otra tecnología.

Pero más allá de la tecnología empleada en su generación, la luz no sale del enchufe de la pared. Es necesaria una compleja red de transporte y distribución que obre ese milagro de darle al interruptor y ver que se enciende la lámpara.  Lo de “milagro” puede parecer exagerado. Pero la cara de asombro de la gente que describen las ONG de desarrollo cuando llevan la electricidad a poblados aislados que no habían visto nunca una bombilla encendida es más que elocuente.

Hasta ahora los sistemas eléctricos en países industrializados estaban basados en grandes instalaciones de generación más o menos alejadas de los núcleos habitados: térmicas de carbón, centrales hidroeléctricas, nucleares, ciclos combinados de gas, parques eólicos, plantas fotovoltaicas… La energía producida pasa luego por una subestación eléctrica que eleva sutensión e intensidad antes de ser transportada por las líneas de alta tensión –forman ya parte del paisaje– hacia las áreas de consumo. Otra subestación baja de nuevo esa tensión e inyecta la electricidad en las llamadas redes de distribución, que hacen llegar la energía hasta las industrias, los centros comerciales y los hogares. En los núcleos urbanos esas redes de distribución son generalmente subterráneas.

Curva de demanda

Uno de los mayores retos tecnológicos que implica la operación del sistema eléctrico procede del hecho de que la electricidad no se puede almacenar en grandes cantidades. Solo las centrales hidráulicas de bombeo ofrecen la posibilidad de hacerlo.

Así que en todo momento hay que producir aquella energía que se va a consumir, ni más ni más. Aunque es verdad que existe un cierto margen de maniobra –por ejemplo con la importación y exportación a otros países– lo cierto es que el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE), debe saber en todo momento cuánta energía se va a consumir en un momento determinado y qué centrales de generación estarán preparadas para producirla.

La curva de demanda de electricidad de REE, que se puede consultar online, muestra cómo a primera hora de la mañana de un día cualquiera el consumo inicia un ascenso fulgurante. Es el momento en que suena el despertador en millones de hogares, la gente se levanta, enciende las luces, pone la cafetera y el microondas. A esa hora empiezan a activarse también las empresas, la industria, los centros comerciales. Y todos demandan más y más electricidad para funcionar.

Generación distribuida y redes inteligentes

El desarrollo de las energías renovables ha trastocado ese concepto centralizado de grandes plantas de producción alejadas de los grandes centros de consumo que exigen de grandes redes de transporte. La eólica (minieólica y eólica de media potencia) y, sobre todo, la energía solar fotovoltaica por su carácter modular pueden ser instaladas allí donde la energía va a ser consumida.

Este nuevo concepto se conoce con el nombre de generación distribuida. Y se une al de las redes inteligentes. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), de las que hemos hablado en otras ocasiones, permiten ya tal precisión en los sistemas de lectura y medida que, por ejemplo, pueden ajustar al detalle los mayores consumos para que coincidan con los momentos de máxima producción de una instalación fotovoltaica de autoconsumo. Es una manera perfecta para que el productor–consumidor se involucre en la gestión de su energía. Y es sin duda una forma de mejorar la eficiencia porque se toma conciencia de lo que implica.

A todo ello hay que añadir la paulatina penetración del coche eléctrico y el desarrollo que están experimentando los sistemas de almacenamiento domésticos, con la llegada de baterías que a pesar de su reducido volumen tienen cada día mayor capacidad de carga y precios más competitivos.

Los cambios serán paulatinos. Pero nadie duda de que, en unos años, la configuración de las redes y de todo el sistema eléctrico será diferente del que conocemos hoy.