‘Energía 3D’: es para verlo

Es una historia de amor. Pero incluso con más energía de la que tienen habitualmente las historias de amor. Que ya es decir. ‘Energía 3D’ es la primera película en 3D estereoscópico creada con finalidades pedagógicas en España. A partir de una historia de amor entre dos adolescentes, se explica todo lo referente a la energía que aparece en los libros de primaria y secundaria. El proyecto, iniciado en 2010, tiene dos objetivos fundamentales: poner en valor la energía y concienciar a los estudiantes de lo importante que es ahorrarla. Como dice uno de los eslóganes de la película, “la energía entra en clase como nunca habías visto”.

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En la trama de la película, dirigida por Carles Porta y coproducida por Antàrtida Produccions y el IDAE, se mezclan las conversaciones habituales de los adolescentes en un instituto con las animaciones 3D en las que se explican, por ejemplo, el costoso proceso que hay que hacer para lograr que tengamos energía en nuestras casas,  la necesidad del ahorro, las energías renovables, la diferencia entre energías fósiles y renovables, lo que es un motor eléctrico, la energía nuclear, etc.

177.000 espectadores

El visionado de la película se propone a todos los colegios de España a través de un call center especialmente habilitado al efecto desde el que se realizan las llamadas a los centros escolares explicando el proyecto a los profesores. Más de 500 salas 3D de toda España se han sumado ya al proyecto para exhibir la película a precio reducido y en horario escolar. Y las cifras hablan por sí solas, porque en julio ya la habían visto 177.000 espectadores, que han alabado la mezcla de la ficción con imágenes documentales de tanta calidad.

El IDAE optó por impulsar el proyecto ante la oportunidad y necesidad de concienciar a los jóvenes de la necesidad de ahorrar energía y la novedad que significa hacerlo en un formato de esta naturaleza, fuera de los centros escolares. En este sentido, un equipo de profesores y de técnicos se han ocupado, con el asesoramiento de IDAE, de redactar el guión para dar cobertura a los contenidos curriculares.

Álex y María están enamorados

Los protagonistas de la película son Alex y María. Están enamorados pero no se atreven a decírselo el uno al otro. Son muy diferentes. Ella es ordenada, responsable y consciente de que el planeta necesita que le ayudemos, por ejemplo, con el ahorro energético. Va a todas partes en transporte público o en bicicleta. Él va siempre en moto, le encanta quemar rueda y gasolina. Se deja todas las luces encendidas y es un pasota. Pero el amor le hará cambiar. Iniciará su viaje preparando un trabajo sobre motores eléctricos y descubrirá las ventajas de ahorrar energía. Poco a poco se acerca el momento de la declaración de amor, pero la irrupción inesperada de una tercera persona lo mandará todo al traste. O no.

Mientras vivimos la historia de amor, como las de miles de jóvenes, se presentan los conceptos y aspectos más importantes relativos a la energía, las vías para generarla, las formas de consumirla y la importancia de ahorrarla. Los combustibles fósiles, la energía hidráulica, la solar, la eólica, la nuclear o el efecto invernadero, aparecen ante los ojos del alumnado de una manera amena y divulgativa y con toda la potencia del cine 3D. La película está dirigida a escolares de 10 a 15 años.

Algunos ítems didácticos que aparecen en la película

La trama de ficción de la película se mezcla constantemente con la pedagogía. Además, se han diseñado unos dosieres para los alumnos y otros para los profesores, que permiten que la temática del documental pueda trabajarse en clase.

Estos son algunos de los temas energéticos tratados en ‘Energía 3D’:

  • Qué es la energía
  • La energía que llega a un interruptor no viene de la nada
  • Cómo llega esa energía a nuestras casas, comenzando por un despertador
  • De dónde vienen el petróleo, la gasolina, el gas natural y el carbón (combustibles fósiles)
  • Cómo funciona el motor de un vehículo (ejemplo de motor de combustión)
  • Qué es el efecto invernadero. Gases que lo provocan
  • Efecto del tráfico en la contaminación
  • Importancia del transporte eficiente (bicicletas, transporte público)
  • Energía solar. Cómo funciona una célula fotovoltaica, un panel solar (agua caliente) y las plantas termosolares
  • Temperatura adecuada en un termostato en verano
  • Energía eólica. Evolución de los molinos de viento. Cómo funcionan los aerogeneradores
  • Motores eléctricos. Cómo funciona un motor eléctrico
  • Energía hidráulica. Cómo se genera energía con el agua de los ríos. Cómo funciona una turbina (central hidroeléctrica). Cómo se transporta la electricidad hasta las casas y fábricas
  • Qué es la materia: energía condensada
  • Qué es un átomo. De la creencia antigua de su indivisibilidad a los protones y los electrones
  • Energía nuclear: qué es la fisión nuclear, cómo se produce y cómo se controla. Cómo funciona una central nuclear
  • Consejos de ahorro energético en el ámbito doméstico:

En la web del proyecto puede encontrarse información detallada de la propuesta pedagógica: www.energia3d.es

 

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Las opciones de formación en eficiencia energética se disparan

Cada vez son más las universidades y los centros de formación que ofertan cursos sobre eficiencia energética y renovables. Es solo el comienzo. Porque la puesta en marcha de un modelo energético sostenible conquista espacios día a día. Espacios para los que se necesitan profesionales con nuevos conocimientos. Echemos un vistazo al panorama formativo.

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Y empecemos por esta casa. El IDAE puso en marcha en noviembre de 2011 una plataforma de formación online con la finalidad de fomentar el ahorro de energía en la vivienda, la oficina y en el uso del automóvil. Se trata de la plataforma de formación e-learning Aprende cómo ahorrar energía, que enseña mediante cursos sencillos y gratuitos una serie de consejos intuitivos con los que se pretende impulsar la concienciación, colaboración activa y adquisición de buenos hábitos por parte de todos. El acceso al aula digital se realiza a través de la página: www.aprendecomoahorrarenergia.es

Te puedes matricular en cualquiera de las 7 acciones formativas disponibles, o en varias:

  • Ahorra energía mientras trabajas
  • Ahorra energía con tus electrodomésticos
  • Cómo conducir de manera eficiente
  • Tu vivienda: instalaciones individuales de calefacción y agua caliente sanitaria
  • Comunidades de vecinos: instalaciones centralizadas de calefacción y agua caliente sanitaria
  • Certificación de eficiencia energética de edificios existentes: Curso para usuarios
  • Certificación de eficiencia energética de edificios existentes: Curso para Agentes Inmobiliarios.

Cuentan con recursos multimedia que incluyen multitud de casos prácticos y curiosidades sobre el ahorro de energía, con los que la experiencia formativa es más sencilla y amena. La duración de cada curso se estima en 2 horas y no hay tiempo límite para acabarlo.

 

Curso de Gestor Energético Europeo

Está abierto el plazo de inscripción para la XII edición del curso on-line de Gestor Energético Europeo–Eurem (European Energy Manager). Organizado por la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid, en colaboración con la Dirección General de Industria, Energía y Minas y la consultora Escan, está dirigido principalmente a directores y mandos intermedios del sector industrial o de la edificación, empresas de servicios energéticos, administración pública, arquitectos, consultorías, ingenierías y profesionales de empresas de mantenimiento. Cuenta con el apoyo de la Comisión Europea y la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid para la formación de gestores energéticos. Y una vez superadas las pruebas de aptitud, da acceso al “Certificado de Gestor Energético Europeo”.

El curso ofrece una formación estructurada e integral con el fin de preparar a los participantes para asumir las responsabilidades de gestor energético o auditor energético, o coordinar equipos profesionales con estos objetivos. Las materias del curso incluyen el conocimiento de la normativa energética, definición y cálculo de las medidas de eficiencia energética, aplicación práctica de las energías renovables, viabilidad económica y financiera de las actuaciones y evaluación de la reducción de emisiones. Adicionalmente puede realizarse un módulo que complementa los contenidos para formarse como Auditor Energético según se define en el Real Decreto RD56/2016.

http://idae.es/noticias/xii-curso-de-gestor-energetico-europeo-line-eurem-european-energy-manager

 

En la universidad

La Universidad del País Vasco organiza un Máster presencial en Ingeniería Energética Sostenible y la Universidad Politécnica de Valencia un Máster en Tecnología Energética para el Desarrollo Sostenible. Ambos enfocados a abordar la actividad profesional con criterios de ahorro, eficiencia y reducción del impacto ambiental de la generación, el transporte y el uso de la energía.

http://www.ehu.eus/

http://iie.webs.upv.es/

También es presencial el Máster de Energías Renovables y Eficiencia Energética de la Universidad de Salamanca. Mientras que la Universidad de Extremadura ofrece un Máster en Energética de la Edificación en la modalidad a distancia, pensado para capacitar a técnicos en el ámbito de la eficiencia, las renovables y las instalaciones energéticas en la edificación.

http://www.usal.es

http://eii.unex.es/catedracem/

Por su parte, el Instituto de Formación Continua–IL3 de la Universitat de Barcelona ofrece un conjunto de másteres en el área de gestión energética y medio ambiente, como el Máster en Eficiencia Energética y Sostenibilidad, o el Máster en Ingeniería y gestión de las Energías Renovables.

http://www.il3.ub.edu/es/Home.html

 

InnoEnergy

El Instituto Europeo de Innovación y Tecnología (EIT), un organismo dependiente de la Unión Europea, ha impulsado la creación de lo que llama Comunidades de Conocimiento e Innovación (KIC), que definen como “consorcios público–privados integrados por centros de investigación, empresas y centros de educación superior europeos que trabajan conjuntamente para transformar las ideas y el conocimiento en valor en forma de nuevos productos y servicios con impacto económico y en la sociedad”.

Pues bien, una de esas KIC es InnoEnergy, “motor de la innovación en energías sostenibles en Europa”. InnoEnergy cuenta con una extensa oferta formativa, presencial y online, que incluye másteres, doctorados, educación profesional, etc. Y que está relacionada con eficiencia, renovables, almacenamiento energético, edificación sostenible o smart cities.

http://www.innoenergy.com/office/iberia/

 

Tecnologías de la información, aliadas de la eficiencia energética.

Hace algunas semanas publicamos en este blog el artículo ‘Las tecnologías de la información ayudan a usar la energía de forma eficiente’. Dábamos cuenta de los avances que se están produciendo en este ámbito, y que suponen una oportunidad para que las tecnologías de la información (TIC) contribuyan a mejorar la gestión de la energía, a usarla de forma más eficiente, y a dar cabida a la energía en los propios núcleos urbanos.

En ese artículo hablábamos del catálogo ‘Smart Cities: Casos de éxito de soluciones y servicios en Ayuntamientos’ elaborado por la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Aemetic). En él se recogen soluciones innovadoras aplicadas a la ciudad inteligente. Que afectan a muchos bienes y servicios ligados directamente con el día a día de los ciudadanos. Lógicamente, la energía es uno de ellos.

Soluciones como las que propone el proyecto Smart Kalea, puesto en marcha en 2014 por la empresa Ikusi y el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, con el objetivo de integrar los sistemas energéticos y de sostenibilidad, hacer seguimiento del equilibrio energético de edificios municipales e integrar también los sistemas de movilidad. Hasta ahora lo habitual era que cada departamento en una administración hiciera la guerra por su cuenta, sin ninguna vinculación entre sí. Ofrecían sus servicios de forma autónoma, analizando información crítica de manera individual. Así es imposible lograr una visión global de la ciudad y coordinar los diversos agentes que participan en su operación funcional. La integración permite una gestión más eficiente y automatizada, reduce los costes y mejora los servicios ofrecidos. En la actualidad la plataforma de integración Smart Kalea comprende diferentes subsistemas como contadores inteligentes de energía eléctrica, de agua, de personas y datos medioambientales.

Más casos de éxito. La empresa Wellness Smart Cities y el Ayuntamiento de Motril (Granada) implantaron en 2014 un sistema inteligente de monitorización de aparcamiento. Hasta ahora, la búsqueda de estacionamiento de vehículos en la vía pública sólo dependía de la suerte del conductor. Con los inconvenientes que eso conlleva de derroche de tiempo y combustible, que a su vez se traduce en más contaminación y emisiones de CO2. Ahora el sistema WeGo&Park basa la detección de estacionamientos en un novedoso método de procesado distribuido de vídeo en tiempo real de una red de cámaras estratégicamente colocadas para cubrir la zona de estacionamientos deseada. La ocupación de plazas puede ser consultada por los usuarios de cualquier tipo de vehículo que, gracias al sistema, podrán encontrar de forma rápida y sencilla plazas libres para aparcar en las proximidades donde están circulando o en el área cercana a su destino.

Con la misma intención y en el mismo año, el Ayuntamiento de Barcelona puso en marcha el proyecto Smart Parking Barcelona, promovido por el Institut d’Hàbitatge Urbà bajo la supervición del Instituto Municipal de Informática de Barcelona (IMI), y Serveis Municipals de Barcelona (BSM). De la mano de la empresa World Sensing se desplegaron 500 sensores de aparcamiento inalámbrico en el distrito de Les Corts para informar sobre la disponibilidad de estacionamiento en la calle a los conductores a través de una aplicación móvil hecha a medida. Después de 9 meses de pruebas, la información proporcionada por el sistema inteligente Fastprk se cruzó con la de la plataforma de pago. De esta manera, el sistema proporciona información de alto valor en los niveles de ocupación de acuerdo con hora y día de la semana. La información proporcionada por Fastprk a través de Sigfox permite a las autoridades gestionar mejor los espacios de estacionamiento en la ciudad y establecer nuevos métodos y cambios en la definición de plazas.

Ayudas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de TIC

El pasado 16 de junio se aprobó el Real Decreto 616/2017, que regula la concesión directa de subvenciones a proyectos singulares de entidades locales de menos de 20.000 habitantes (también Ceuta y Melilla), para proyectos de inversión en el ámbito de la economía baja en carbono. La medida se enmarca en el Programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. Y las ayudas son importantes: entre el 50 y el 85%, según la región. En esta primera convocatoria se ha establecido un presupuesto total de 336 millones de euros que se distribuyen por comunidades autónomas y objetivo específico. Serán elegibles aquellos proyectos que supongan una inversión superior a 100.000 euros y no mayor de un millón de euros. Con un límite máximo de 5 millones de euros por ayuntamiento, en caso de conseguir ayudas para distintos proyectos.

Pues bien, una de las medidas que se contemplan se refiere precisamente a la mejora de la eficiencia energética mediante la utilización de TIC en las ciudades (smart cities). Entre las actuaciones que se contemplan cabe destacar:

  1. a) Automatización de las redes existentes de alumbrado exterior, semáforos y otras líneas de señalización, comunicación o vigilancia de los ciudadanos o del tráfico urbano.
  2. b) Gestión, control activo y monitorización de la demanda de energía de las instalaciones consumidoras en edificios y dependencias municipales.
  3. c) Redes de distribución inteligentes (smart grids) para gestionar la generación distribuida localizada en entornos urbanos y periurbanos, en gran medida renovable, y que deberá ser también gestionable como la cogeneración de pequeña escala.
  4. d) Integración de infraestructuras para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de la ciudad.

Las solicitudes se pueden presentar desde el pasado 18 de julio hasta el 31 de diciembre de 2018 o hasta que se agote el presupuesto disponible.

 

Etiquetado energético ¡ojo al dato!

La etiqueta energética es una herramienta clave para entender la eficiencia de aparatos y equipos que consumen energía. Y que pueden tener una considerable vida útil. De ahí la importancia de prestar atención a los datos que aporta. Porque nos permitirá adquirir hábitos de consumo cada vez más responsables, ahorrar energía y, por supuesto, ahorrar dinero. La etiqueta orienta al consumidor hacia los aparatos más eficientes y respetuosos con el entorno y motiva a la industria a mejorar el diseño y la I+D+i para poder competir en el mercado.

La etiqueta energética debe acompañar obligatoriamente a electrodomésticos, pero hay también hay una etiqueta optativa para coches y un certificado energético de edificios, que también es obligatorio cuando se va a realizar una compra–venta o alquiler.

En el caso de los electrodomésticos tienen que llevar etiqueta:

– frigoríficos y congeladores

– lavadoras

– lavavajillas

– secadoras

– lavadoras-secadoras

– lámparas domésticas

– hornos eléctricos

– aire acondicionado

La etiqueta muestra siete clases de eficiencia identificadas por un código de colores y letras. Los colores van del verde al rojo y las letras, que antes iban de la A a la G, van ahora de la A+++ a la D, porque los aparatos han mejorado sus niveles de eficiencia. La etiqueta verde A+++ corresponde a los más eficientes, y la roja D a los menos.

Es una escala visual muy fácil de entender que ofrece, como decimos, una información del máximo interés para los consumidores. Sobre todo si tenemos en cuenta que entre los distintos niveles hay una diferencia de consumo energético de entre un 10% y un 15%. Para hacerse una idea de lo que esto supone vamos a abrir el frigorífico. Un frigorífico de clase A+++ tiene un consumo inferior al 24% del consumo medio de un aparato equivalente. Dicho de otro modo, gasta solo una cuarta parte de electricidad comparado con la media de frigoríficos.

Es decir, si optamos por electrodomésticos más eficientes, nuestra factura de la luz puede llegar a reducirse sensiblemente. Además de los datos de eficiencia energética, con estimaciones del consumo anual de energía en kilovatios hora (kWh), la etiqueta incluye otra información del máximo interés como la eficacia de lavado o el consumo de agua en lavadoras y lavavajillas, la capacidad de congelación en frigoríficos, el nivel sonoro en aparatos de aire acondicionado, etc.  

 Iluminación

En este caso, la etiqueta incluye información sobre los lúmenes, que indican la cantidad de luz que aporta la lámpara; los vatios, que expresan la potencia, y las horas estimadas que funcionará la lámpara. Así podemos saber que una bombilla tradicional de 100W y una de bajo consumo de 20W proyectan la misma luz y consumen solo una quinta parte. Además, duran mucho más.

La irrupción de la tecnología LED en el mercado de la iluminación doméstica –con sus precios cada vez más competitivos y su extraordinaria eficiencia– ha sido tan espectacular que está desplazando con rapidez al resto. De hecho, a la eliminación gradual de las bombillas incandescentes, que ya han desaparecido en la Unión Europea, se unirá pronto la prohibición de las lámparas halógenas, previsiblemente en 2018.

Coches

La etiqueta energética de los coches no es obligatoria. Pero el IDAE dispone desde 2002 de una base de datos en la que puedes obtener información detallada y comparativa sobre el consumo de carburante y las características de los coches nuevos puestos a la venta en España y a la que se puede acceder desde su página web. El cálculo de la etiqueta se apoya en la comparación entre el consumo de cada vehículo en función de su superficie, comparado con la media de su tamaño.

En la base de datos de IDAE figuran más de 15.000 modelos de turismos y furgonetas, diferenciados por gasolina y gasóleo, así como otras tecnologías alternativas: eléctricos, híbridos, alimentados con GLP (gas licuado de petróleo) o GNC (gas natural comprimido) y biocarburantes.

Esta etiqueta debe contener, como mínimo, la descripción del vehículo (marca, modelo, tipo de combustible), el consumo oficial de carburante expresado en litros por cada 100 km, la equivalencia en kilómetros recorridos por cada litro de combustible repostado y las emisiones de CO2 expresadas en gramos por km recorrido. También los neumáticos tienen etiqueta energética que informa no sólo acerca del consumo de carburante asociado al vehículo, sino también acerca de la seguridad en la circulación ya que se etiqueta la adherencia a superficies mojadas, por ejemplo…

Uno de los objetivos perseguidos por esta herramienta es conseguir que el etiquetado energético comparativo que gestiona IDAE sea obligatorio en todos los puntos de venta y/o alquiler de vehículos, ya que el Real Decreto 837/2002 solo lo considera optativo.

Certificado energético de edificios

La vida útil de una vivienda puede superar los 100 años. Por eso es muy importante cuidar su calidad energética para evitar un derroche de energía y dinero. El 1 de junio de 2013 entraba en vigor el certificado energético obligatorio para la venta o alquiler de viviendas. La finalidad de este certificado –de obligado cumplimiento por la trasposición de la Directiva 2010/31/UE de Eficiencia Energética de Edificios– es lograr que las viviendas aprovechen la energía de forma óptima, e informar a las que obtienen peor calificación, recomendando actuaciones que mejoren su eficiencia energética. Aplicar esas recomendaciones ofrecidas en el certificado energético nos puede generar a la larga importantes ahorros. Por ejemplo, mejorar una letra la calificación energética de una vivienda, puede suponer una reducción potencial de entre un 30 y un 45% de consumo energético medio en climatización.

El universo escondido de la luz

¿Qué se esconde detrás de un enchufe? ¿Qué ha tenido que suceder para que con un simple clic se haga el milagro de la luz, funcione nuestra nevera, nuestra tele, la calefacción… y todo aquello que hace nuestra vida confortable? La energía es imprescindible pero, ¿concedemos el valor que se merece al hecho de que esté siempre disponible?

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Han hecho falta millones de años para que la naturaleza haya convertido los restos de materia orgánica en combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas. Para extraerlos, transportarlos y ponerlos a disposición de los consumidores han sido necesarias inversiones gigantescas. Pero su tiempo está llamado a extinguirse, por el propio agotamiento de esos recursos y por el impacto ambiental que generan en el planeta: contaminación atmosférica en las ciudades, lluvia ácida, mareas negras… y, sobre todo, cambio climático.

La era de los combustibles fósiles ha durado más de dos siglos y ahora llega a su fin. Es el tiempo de las renovables, que año tras año baten su récord de potencia instalada: según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), en 2016 se instalaron 138 GW renovables en todo el mundo (excluida la gran hidráulica), un 9% más que en 2015. Y muy por encima de cualquier otra tecnología.

Pero más allá de la tecnología empleada en su generación, la luz no sale del enchufe de la pared. Es necesaria una compleja red de transporte y distribución que obre ese milagro de darle al interruptor y ver que se enciende la lámpara.  Lo de “milagro” puede parecer exagerado. Pero la cara de asombro de la gente que describen las ONG de desarrollo cuando llevan la electricidad a poblados aislados que no habían visto nunca una bombilla encendida es más que elocuente.

Hasta ahora los sistemas eléctricos en países industrializados estaban basados en grandes instalaciones de generación más o menos alejadas de los núcleos habitados: térmicas de carbón, centrales hidroeléctricas, nucleares, ciclos combinados de gas, parques eólicos, plantas fotovoltaicas… La energía producida pasa luego por una subestación eléctrica que eleva sutensión e intensidad antes de ser transportada por las líneas de alta tensión –forman ya parte del paisaje– hacia las áreas de consumo. Otra subestación baja de nuevo esa tensión e inyecta la electricidad en las llamadas redes de distribución, que hacen llegar la energía hasta las industrias, los centros comerciales y los hogares. En los núcleos urbanos esas redes de distribución son generalmente subterráneas.

Curva de demanda

Uno de los mayores retos tecnológicos que implica la operación del sistema eléctrico procede del hecho de que la electricidad no se puede almacenar en grandes cantidades. Solo las centrales hidráulicas de bombeo ofrecen la posibilidad de hacerlo.

Así que en todo momento hay que producir aquella energía que se va a consumir, ni más ni más. Aunque es verdad que existe un cierto margen de maniobra –por ejemplo con la importación y exportación a otros países– lo cierto es que el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE), debe saber en todo momento cuánta energía se va a consumir en un momento determinado y qué centrales de generación estarán preparadas para producirla.

La curva de demanda de electricidad de REE, que se puede consultar online, muestra cómo a primera hora de la mañana de un día cualquiera el consumo inicia un ascenso fulgurante. Es el momento en que suena el despertador en millones de hogares, la gente se levanta, enciende las luces, pone la cafetera y el microondas. A esa hora empiezan a activarse también las empresas, la industria, los centros comerciales. Y todos demandan más y más electricidad para funcionar.

Generación distribuida y redes inteligentes

El desarrollo de las energías renovables ha trastocado ese concepto centralizado de grandes plantas de producción alejadas de los grandes centros de consumo que exigen de grandes redes de transporte. La eólica (minieólica y eólica de media potencia) y, sobre todo, la energía solar fotovoltaica por su carácter modular pueden ser instaladas allí donde la energía va a ser consumida.

Este nuevo concepto se conoce con el nombre de generación distribuida. Y se une al de las redes inteligentes. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), de las que hemos hablado en otras ocasiones, permiten ya tal precisión en los sistemas de lectura y medida que, por ejemplo, pueden ajustar al detalle los mayores consumos para que coincidan con los momentos de máxima producción de una instalación fotovoltaica de autoconsumo. Es una manera perfecta para que el productor–consumidor se involucre en la gestión de su energía. Y es sin duda una forma de mejorar la eficiencia porque se toma conciencia de lo que implica.

A todo ello hay que añadir la paulatina penetración del coche eléctrico y el desarrollo que están experimentando los sistemas de almacenamiento domésticos, con la llegada de baterías que a pesar de su reducido volumen tienen cada día mayor capacidad de carga y precios más competitivos.

Los cambios serán paulatinos. Pero nadie duda de que, en unos años, la configuración de las redes y de todo el sistema eléctrico será diferente del que conocemos hoy.

Conducción eficiente y movilidad sostenible

Coches eléctricos, conectados, gestión inteligente del tráfico, carsharing, transporte público, carriles bici… Los expertos tienen claro que la movilidad urbana será en pocos años muy diferente a la que conocemos hoy. Pero no es preciso esperar ni un segundo para apostar por vehículos más respetuosos con el medio ambiente. O para adoptar unos sencillos hábitos que harán más eficiente nuestra forma de conducir.

El Gobierno aprobó el pasado 16 de junio el Plan Movea 2017 que recoge las ayudas a la adquisición de vehículos de energías alternativas y puntos de recarga. El objetivo es introducir en nuestras calles y carreteras vehículos que emitan menos CO2 y otros gases contaminantes. Y que, además, rebajen la contaminación acústica. El vehículo eléctrico es el principal destinatario de esas ayudas, pero el Plan Movea (Movilidad con Energías Alternativas) subvencionará también vehículos de gas licuado del petróleo y de gas natural comprimido.

El Ejecutivo ha dotado ese plan con 14,26 millones de euros, que funcionarán como subvenciones directas a la compra de estos vehículos. El Gobierno considera “vehículos de energías alternativas” los siguientes: vehículos eléctricos, vehículos de gas licuado de petróleo (GLP), vehículos de gas natural comprimido y licuado, vehículos con pila de combustible de hidrógeno, y motos eléctricas. Además, el nuevo Plan quiere fomentar con 560.000 euros la implantación de puntos de recarga para vehículos eléctricos en zonas de acceso público.

La cuantía de las ayudas se fija con diferentes baremos dependiendo del tipo de vehículo y del combustible utilizado. La ayuda será a partir de 500 euros (turismos y furgonetas), 5.000 euros para microbuses y camionetas y 18.000 euros para autobuses y camiones. Para las motocicletas la ayuda oscila entre 1.500 y 2.000 euros. Podrán ser beneficiarias las personas físicas, autónomos, empresas privadas, entidades locales, comunidades autónomas y entidades públicas vinculadas o dependientes de la Administración General del Estado. En el caso de puntos de recarga, podrán ser beneficiarios todos los anteriores, salvo personas físicas y autónomos. Los beneficiarios deberán mantener la titularidad del vehículo y la matriculación en España,al menos, dos años.

Los vehículos objeto de subvención deberán pertenecer a una de las siguientes categorías: turismos (M1), autobuses (M2, M3), furgonetas (N2), camiones (N3), cuadriciclos (L6e, L7e) o motocicletas (L3e, L4e, L5e). Para el caso de camiones y autobuses, será necesario achatarrar un vehículo antiguo (anterior al 1 de enero de 2010). En el caso de los turismos, el achatarramiento es voluntario y supondría un incremento de la subvención de 750 euros. El reparto de los 14,26 millones de euros de ayudas será el siguiente: 10,1 millones de euros se destinan a vehículos eléctricos; 2,23 millones de euros a gas natural; 1,38 millones de euros a GLP y 0,56 millones de euros, a puntos de recarga para vehículos eléctricos.

La cuantía de las ayudas es la siguiente:

  • Vehículos de gas licuado de petróleo (GLP): entre 500 y 15.000 euros.
  • Vehículos de gas natural vehicular (GNV): entre 1.000 y 18.000 euros.
  • Vehículos de pila de combustible (hidrógeno): 5.500 euros.
  • Vehículos eléctricos, híbridos enchufables o de autonomía extendida: entre 1.100 y 15.000 euros.
  • Cuadriciclos eléctricos: entre 1.950 y 2.350 euros.
  • Motocicletas eléctricas: entre 1.000 y 2.000 euros.
  • Puntos de recarga: las ayudas para puntos en zonas públicas podrán alcanzar un importe de hasta el 40% del coste, con un máximo de 1.000 euros por punto de recarga convencional; de 2.000 euros para recarga semirrápida y de 15.000 euros por punto de recarga rápida.

Precios máximos de venta

Para el caso de turismos y motocicletas, se incluye un precio máximo de venta para evitar subvencionar los vehículos “Premium” a través del programa. Para turismos, el precio máximo sin IVA es de 25.000 euros para turismos de GLP y GNV, y de 32.000 euros para eléctricos. Para las motos eléctricas el máximo es 8.000 euros.

Los puntos de venta que deseen adherirse al Plan Movea tendrán que aplicar un descuento adicional mínimo de 1.000 euros para todos los vehículos, excepto cuadriciclos (150 euros) y motos (sin descuento). En el caso de que el vehículo sea eléctrico, el punto de venta deberá comprometerse a facilitar la instalación de un punto de carga.

Según las estimaciones del Gobierno, las ayudas incentivarán la adquisición de 1.800 turismos y furgonetas eléctricos, y 230 motos eléctricas. Para el gas natural vehicular (GNV), la estimación es de 240 turismos o furgonetas y 100 camiones. En cuanto al GLP, serían unos 1.300 turismos o furgonetas.

El Plan Movea 2017 estará en vigor hasta el15 de octubre de este año o hasta que se agoten los fondos disponibles. Aunque el Gobierno ha anunciado también su intención de dar continuidad al plan en el segundo semestre de 2017, “con la publicación de una nueva línea dotada con 50 millones de euros”.

Las diez claves de la conducción eficiente

Sea cual sea el vehículo que conducimos, podemos mejorar la eficiencia y ahorrar energía y dinero siguiendo unos sencillos consejos.

  1. Arranque y puesta en marcha:
  • Arrancar el motor sin pisar el acelerador.
  • Iniciar la marcha inmediatamente después del arranque.
  • En los motores turboalimentados, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
  1. Primera marcha:
  • Usarla sólo para el inicio de la marcha, y cambiar a segunda a los dos segundos o seis metros aproximadamente.
  1. Aceleración y cambios de marchas:
  • Según las revoluciones:

− En los motores de gasolina: en torno a las 2.000 rpm.

− En los motores de diésel: en torno a las 1.500 rpm.

  • Según la velocidad:

− 3ª marcha: a partir de unos 30 km/h.

− 4ª marcha: a partir de unos 40 km/h.

− 5ª marcha: a partir de unos 50 km/h.

Después de cambiar, acelerar de forma ágil.

  1. Utilización de las marchas:
  • Circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones.
  • En ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª y 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad.
  • Es preferible circular en marchas largas con el acelerador pisado en mayor medida (entre el 50% y el 70% de su recorrido), que en marchas más cortas con el acelerador menos pisado.
  1. Velocidad de circulación:
  • Mantenerla lo más uniforme posible: buscar fluidez en la circulación, evitando todos los frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios.
  1. Deceleración:
  • Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante, sin reducir.
  • Frenar de forma suave y progresiva con el pedal de freno.
  • Reducir de marcha lo más tarde posible.
  1. Detención:
  • Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente de marcha.
  1. Paradas:
  • En paradas prolongadas, de más de unos 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
  1. Anticipación y previsión:
  • Conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 ó 3 coches por delante.
  • En el momento que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.
  1. Seguridad:
  • En la mayoría de las situaciones, aplicar estas reglas de conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas para que la seguridad no se vea afectada.

Las tecnologías de la información ayudan a usar la energía de forma eficiente

Uno de los conceptos que más resuena últimamente en todo lo que tiene que ver con desarrollos tecnológicos es el llamado Big Data. Así, en inglés, porque la traducción al español –datos masivos– apenas se utiliza. El Big Data habla de la recolección y el posterior análisis de millones de datos, los que permiten recabar la digitalización y el acceso universal a internet.

Hoy todo está informatizado. Cuando hace unos años se estropeaba el coche y había que llevarlo al taller, el mecánico tenía que revisar distintos componentes y hacer todo tipo de pruebas. Ahora conectan el coche a un ordenador y al momento saben dónde está el problema. Más aún, el fabricante de ese modelo puede saber casi en tiempo real que una pieza determinada no funciona como se esperaba. Se lo dicen los informes que llegan de sus talleres en España, Estados Unidos o Japón.

El coche es solo un ejemplo, una de las muchas cosas que pueden ofrecernos infinidad de datos cuando se conectan a internet. Y aquí entra en juego otro concepto de plena actualidad: el internet de las cosas. Todo lo que sea susceptible de registrar datos –y cualquier objeto que cuente con un chip puede hacerlo– es un filón de información valiosa. Nuestra nevera podría avisarnos, por ejemplo, de los productos que se han acabado, o de los que han llegado a su fecha de caducidad. Y aunque no estemos en casa, el toldo que dejamos abierto sería capaz de mandarnos una señal de exceso de viento y podríamos recogerlo con una orden a través del teléfono móvil.

Esa información es lo que hace que podamos ponerle a las cosas el calificativo de inteligentes. En el entorno de la energía hay varios conceptos clave como el de las redes eléctricas inteligentes (smart grids) o las ciudades inteligentes (smart cities). Los avances que se están produciendo en estos ámbitos son fundamentales y suponen una oportunidad para que las tecnologías de la información (TIC) contribuyan a mejorar la gestión de la energía, a usarla de forma más eficiente, y a dar cabida a la energía distribuida que, de forma creciente, se generará en instalaciones renovables – fotovoltaica y minieólica, sobre todo– en los propios núcleos urbanos.

La Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Aemetic) haelaborado un catálogo que lleva por título Smart Cities: Casos de éxito de soluciones y servicios en Ayuntamientos. En él se recogen servicios y soluciones innovadoras aplicados a la ciudad inteligente. Que afectan a los servicios sanitarios, el agua, el comercio electrónico, la educación y la cultura, el gobierno y la ciudad, el turismo digital, la seguridad, las infraestructuras urbanas… y, por supuesto, la energía, los suministros de gas y electricidad, el transporte, la sostenibilidad. En última instancia se trata de mejorar la gestión de la ciudad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Entre los ejemplos de buenas prácticas que recoge el catálogo de Aemetic está el Sistema de Información Avanzada en el Transporte Público que se implantó en la ciudad de Madrid en 2015, y que desarrolló la empresa ETRA. Está formado por casi 800 paneles que permiten mostrar tanto texto como gráficos, indicando a los usuarios las próximas llegadas de autobuses a la parada y otras informaciones complementarias del servicio. Las paradas ofrecen simultáneamente información acústica en diferentes idiomas para personas con discapacidad visual.

Esta solución trabaja sobre la plataforma Smartcity de ETRA, denominada Citric, que asegura la persistencia de la información, la interoperabilidad con otros sistemas urbanos, el uso de tecnologías, estándares y protocolos abiertos y la información en tiempo real.

El sistema permite disponer de información precisa de las próximas llegadas a una parada para ayudar al usuario a tomar decisiones adecuadas sobre sus opciones de movilidad, y que pueda seleccionar así un tipo de transporte público u otro. El objetivo final es potenciar el uso del transporte colectivo, reducir el tráfico de vehículos privados y, por tanto, la contaminación. Además, la administración puede informar de eventos en la ciudad.

El pasado año Tecnalia puso en marcha el proyecto SmartEnCity en Vitoria-Gasteiz. El objetivo es transformar las ciudades europeas en ciudades Smart Zero CO2, a través de acciones integradas para lograr reducciones drásticas de los consumos energéticos en el entorno construido, las infraestructuras urbanas y los sistemas de movilidad. Tres distritos de demostración –en la capital vasca, Sonderborg (Dinamarca) y Tartu (Estonia)– trabajan en el desarrollo de sinergias entre la renovación de edificios, el despliegue y actualización de redes eficientes de suministro de energía, y las infraestructuras para el vehículo eléctrico.

El proyecto ha puesto énfasis en la integración de esquemas mixtos público-privado, la transparencia y la participación ciudadana, que permitan su sostenibilidad y sureplicación en otras ciudades europeas. Para el Ayuntamiento de Vitoria supone la oportunidad de ensayar el despliegue de nuevas tecnologías en una serie de sectores relacionados con el consumo energético y sus emisiones asociadas en los ámbitos urbanos.

Cuando hace 15 años las instalaciones solares fotovoltaicas empezaron a ocupar las cubiertas de empresas, colegios o centros públicos, sus responsables se empeñaban en colocar paneles informativos bien visibles para que todos pudieran ver en tiempo real la energía que producía el sol y lo que aportaba a la demanda del edificio. Decían, con buen criterio, que esa información ayudaría a “visualizar” la energía y a consumirla de forma más racional. Era solo el principio de una relación entre TIC y energía que promete ser muy fructífera.

Ayudas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de TIC

El pasado 16 de junio se aprobó el Real Decreto 616/2017, que regula la concesión directa de subvenciones a proyectos singulares de entidades locales de menos de 20.000 habitantes (también Ceuta y Melilla), para proyectos de inversión en el ámbito de la economía baja en carbono. La medida se enmarca en el Programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. Y las ayudas son importantes: entre el 50 y el 85%, según la región. En esta primera convocatoria se ha establecido un presupuesto total de 336 millones de euros que se distribuyen por comunidades autónomas y objetivo específico. Serán elegibles aquellos proyectos que supongan una inversión superior a 100.000 euros y no mayor de un millón de euros. Con un límite máximo de 5 millones de euros por ayuntamiento, en caso de conseguir ayudas para distintos proyectos.

Pues bien, una de las medidas que se contemplan se refiere precisamente a la mejora de la eficiencia energética mediante la utilización de TIC en las ciudades (smart cities). Entre las actuaciones que se contemplan cabe destacar:

  1. Automatización de las redes existentes de alumbrado exterior, semáforos y otras líneas de señalización, comunicación o vigilancia de los ciudadanos o del tráfico urbano.
  2. Gestión, control activo y monitorización de la demanda de energía de las instalaciones consumidoras en edificios y dependencias municipales.
  3. Redes de distribución inteligentes (smart grids) para gestionar la generación distribuida localizada en entornos urbanos y periurbanos, en gran medida renovable, y que deberá ser también gestionable como la cogeneración de pequeña escala.
  4. Integración de infraestructuras para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de la ciudad.

Reduce los malos humos ahorrando energía y dinero.

El verano está aquí y ha entrado con fuerza. Ola de calor incluida. Lo que ha provocado que en algunas de nuestras ciudades se disparen los niveles de ozono troposférico, el “ozono malo”. Valladolid, por ejemplo, ha tomado la decisión de restringir durante cuatro días la circulación de vehículos para reducir los niveles de este peligroso contaminante, que afecta sobre todo a las personas mayores, los niños, las embarazadas y las personas con problemas respiratorios o cardiovasculares.

El “ozono malo” –así llamado para diferenciarlo del ozono estratosférico que nos protege de las radiaciones ultravioletas del sol– se produce por la reacción de la luz solar con el dióxido de nitrógeno y otros gases que emiten los coches. Y afecta sobre todo a entornos urbanos.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar un estudio titulado ‘Panorama Global del Vehículo Eléctrico’ que revela que, aunque en 2016 el parque móvil eléctrico global solo alcanzaba los dos millones de vehículos, en 2020 podría rondar los 20. Es decir, se multiplicará por diez en los próximos tres años. Pero mientras el mercado de los coches eléctricos se va afianzando, la realidad es que el petróleo es la fuente de energía que domina claramente el sector del transporte. Con todo lo que eso implica.

En España, el transporte es el responsable del 40% del consumo energético nacional, y uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. Por ello, fomentar modos de transporte eficientes, tanto para personas como mercancías, es fundamental en cualquier política de eficiencia energética.

Es lo que pretende el Programa de ayudas para actuaciones de cambio modal y uso más eficiente de los modos de transporte. La segunda convocatoria de este Programa, actualmente en vigor, cuenta con un presupuesto de 3,7 millones de euros, para subvencionar planes de transporte sostenible al centro de trabajo (que produzca un ahorro energético mínimo del 5% del consumo), gestión de flotas de transporte de mercancías y viajeros por carretera (que produzca una reducción mínima de consumo de combustible del 5%) y cursos de conducción eficiente para conductores de vehículos industriales.

En la primera convocatoria de este Programa se resolvieron favorablemente 58 solicitudes con una ayuda concedida de 3,7 millones de euros y un ahorro asociado estimado en 100 mil toneladas equivalentes de petróleo al año (ktep/año) a la finalización de su ejecución.

¿Por qué la calefacción o el aire acondicionado no están nunca a gusto de todos?

Estamos en plena ola de calor en muchas provincias de España. Basta salir a la calle en las horas centrales del día y ponerse el sol para sentirlo. De ahí que todos tratemos de buscar la sombra y, mejor aún, lugares climatizados que atemperen esa sensación de bochorno. Que en muchos casos no desaparece ni siquiera durante la noche, en esos episodios que hemos dado en llamar “noches tropicales”, cuando las temperaturas no bajan de los 20 grados.

La ocasión es perfecta para hablar de la sensación térmica que percibimos las personas en un espacio cerrado, y que depende de múltiples factores. El primero, sin duda, de lo friolero o caluroso que sea cada uno. Pero también cuenta la actividad que llevemos a cabo, la ropa que llevemos puesta, los alimentos que hayamos ingerido o el número de personas que compartan con nosotros ese espacio. De hecho, a pesar de ciertos aspectos subjetivos, hay métodos estandarizados y normalizados que permiten establecer la cuantía de la generación de calor de nuestros cuerpos para distintas actividades.

La energía que desprendemos se expresa con la unidad de medida “met”, que corresponde al metabolismo (de ahí el nombre) de una persona sana, sentada y sin trabajar. En estas condiciones una persona emite 58,2 vatios por metro cuadrado (W/m2). Si alguien está durmiendo o tumbado emite menos. Y si está haciendo deporte en un gimnasio emite más.

De hecho, se ha configurado una tabla con las unidades “met” de cada actividad y trabajo que resulta extraordinariamente práctica porque permite diseñar las instalaciones de climatización adecuando la potencia requerida a las actividades que se van a desarrollar. No es lo mismo refrigerar un cine, donde la potencia necesaria a instalar será de 100 W por espectador, que un gimnasio, donde se necesitarán 525 W de potencia por usuario.

También hay una unidad de medida para el nivel de aislamiento térmico de la vestimenta. Se denomina “clo”. Un “clo” igual a cero corresponde a un hombre desnudo y a partir de ahí, midiendo la resistencia térmica de las prendas en laboratorio, se determina el “clo” de los distintos tipos de vestimenta.

Con la metodología “met” y “clo” se puede analizar cuál sería la temperatura óptima en una oficina en verano, tal y como explica este artículo. Y también en invierno. A lo que habría que añadir la humedad relativa y la actividad que desarrollemos en esos espacios. Teniendo en cuenta todas esas variables es posible fijar unos parámetros básicos de bienestar térmico. Que, no obstante, nunca serán del gusto de todos.

El alumbrado exterior eficiente ahorra más de un 65% de consumo eléctrico

En nuestro anterior artículo hablábamos del Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE), creado para financiar toda una batería de actuaciones destinadas a aumentar la eficiencia energética en todos aquellos sectores que consumen energía. Uno de esos sectores es el alumbrado público.

Las farolas forman parte del paisaje de nuestros pueblos y ciudades. También de muchos tramos de carretera con alta densidad de tráfico que se iluminan para facilitar la circulación durante la noche. En España contamos con 8,8 millones de puntos de luz, con una potencia media de 156 vatios (W) por cada punto y 4.098 horas de utilización anual, lo que supone un consumo de electricidad de 5.296 GWh/año –aproximadamente el 2% del consumo nacional– y un coste para los municipios de unos 795 millones de euros al año.

Por suerte, el desarrollo tecnológico y la innovación en los sistemas de iluminación han propiciado que el cambio de luminarias, lámparas y equipos de regulación por otros más modernos ofrezca un elevado potencial de ahorro energético.

Y mucho sentido común. Porque las nuevas instalaciones ya no proyectan la luz al cielo, como muchas de las farolas tradicionales, sino a las calles que pisamos, de manera que utilizamos el alumbrado público de forma más eficiente y evitamos la contaminación lumínica que nos había hecho olvidar que el cielo está lleno de estrellas.

En la primera convocatoria del programa de ayudas para la renovación de las instalaciones de alumbrado exterior municipal, que se cerró en mayo de 2016, se aprobaron 65 solicitudes de ayuntamientos por importe de 64,7 millones de euros. En estos momentos se encuentran en fase de ejecución y permitirán que los 2,4 millones de ciudadanos residentes en estos municipios dispongan de una iluminación de mejor calidad lumínica, y las arcas de sus ayuntamientos puedan ahorrar 8,4 millones de euros y 56.200 MWh de electricidad.

Ya hay una segunda convocatoria en marcha, dotada con un presupuesto  inicial de 28,7 millones y ampliado posteriormente en 20 millones de euros más debido al éxito de la convocatoria, que estará abierta hasta abril de 2018. El objetivo es el mismo: continuar con la renovación total o parcial de las instalaciones municipales de alumbrado exterior para reducir su consumo de energía final y las emisiones de CO2. Y no estamos hablando de pequeños ahorros, no. De hecho, las actuaciones elegibles para lograr las ayudas contemplan una reducción del consumo eléctrico de, al menos, el 30%.

Pero los ahorros pueden ser mucho mayores gracias a la tecnología LED, que se ha convertido en dominante en el sector. En el 97% de las propuestas recibidas en la primera convocatoria se incluía la sustitución de lámparas tradicionales por otras LED. Ese simple gesto implica que la potencia media de los puntos de luz a cambiar se reduce de 156 a 58 W. Lo que supone ya un ahorro del 63%. A lo que habría que sumar el ahorro adicional de los sistemas de regulación horaria de flujos, que también se han previsto en la mayoría de los casos. Sumar ambas medidas podría suponer unos ahorros de entre el 65 y el 80%.

El cambio tecnológico propiciado por los LED ha sido de tal calibre que ninguna otra actuación de reformas de instalaciones consumidoras de energía puede ofrecer unas cifras de ahorro semejantes. Una razón más que convincente para animar a todas las administraciones a sumarse al reto de transformar el alumbrado público de sus pueblos y ciudades.