Etiquetado energético ¡ojo al dato!

La etiqueta energética es una herramienta clave para entender la eficiencia de aparatos y equipos que consumen energía. Y que pueden tener una considerable vida útil. De ahí la importancia de prestar atención a los datos que aporta. Porque nos permitirá adquirir hábitos de consumo cada vez más responsables, ahorrar energía y, por supuesto, ahorrar dinero. La etiqueta orienta al consumidor hacia los aparatos más eficientes y respetuosos con el entorno y motiva a la industria a mejorar el diseño y la I+D+i para poder competir en el mercado.

La etiqueta energética debe acompañar obligatoriamente a electrodomésticos, pero hay también hay una etiqueta optativa para coches y un certificado energético de edificios, que también es obligatorio cuando se va a realizar una compra–venta o alquiler.

En el caso de los electrodomésticos tienen que llevar etiqueta:

– frigoríficos y congeladores

– lavadoras

– lavavajillas

– secadoras

– lavadoras-secadoras

– lámparas domésticas

– hornos eléctricos

– aire acondicionado

La etiqueta muestra siete clases de eficiencia identificadas por un código de colores y letras. Los colores van del verde al rojo y las letras, que antes iban de la A a la G, van ahora de la A+++ a la D, porque los aparatos han mejorado sus niveles de eficiencia. La etiqueta verde A+++ corresponde a los más eficientes, y la roja D a los menos.

Es una escala visual muy fácil de entender que ofrece, como decimos, una información del máximo interés para los consumidores. Sobre todo si tenemos en cuenta que entre los distintos niveles hay una diferencia de consumo energético de entre un 10% y un 15%. Para hacerse una idea de lo que esto supone vamos a abrir el frigorífico. Un frigorífico de clase A+++ tiene un consumo inferior al 24% del consumo medio de un aparato equivalente. Dicho de otro modo, gasta solo una cuarta parte de electricidad comparado con la media de frigoríficos.

Es decir, si optamos por electrodomésticos más eficientes, nuestra factura de la luz puede llegar a reducirse sensiblemente. Además de los datos de eficiencia energética, con estimaciones del consumo anual de energía en kilovatios hora (kWh), la etiqueta incluye otra información del máximo interés como la eficacia de lavado o el consumo de agua en lavadoras y lavavajillas, la capacidad de congelación en frigoríficos, el nivel sonoro en aparatos de aire acondicionado, etc.  

 Iluminación

En este caso, la etiqueta incluye información sobre los lúmenes, que indican la cantidad de luz que aporta la lámpara; los vatios, que expresan la potencia, y las horas estimadas que funcionará la lámpara. Así podemos saber que una bombilla tradicional de 100W y una de bajo consumo de 20W proyectan la misma luz y consumen solo una quinta parte. Además, duran mucho más.

La irrupción de la tecnología LED en el mercado de la iluminación doméstica –con sus precios cada vez más competitivos y su extraordinaria eficiencia– ha sido tan espectacular que está desplazando con rapidez al resto. De hecho, a la eliminación gradual de las bombillas incandescentes, que ya han desaparecido en la Unión Europea, se unirá pronto la prohibición de las lámparas halógenas, previsiblemente en 2018.

Coches

La etiqueta energética de los coches no es obligatoria. Pero el IDAE dispone desde 2002 de una base de datos en la que puedes obtener información detallada y comparativa sobre el consumo de carburante y las características de los coches nuevos puestos a la venta en España y a la que se puede acceder desde su página web. El cálculo de la etiqueta se apoya en la comparación entre el consumo de cada vehículo en función de su superficie, comparado con la media de su tamaño.

En la base de datos de IDAE figuran más de 15.000 modelos de turismos y furgonetas, diferenciados por gasolina y gasóleo, así como otras tecnologías alternativas: eléctricos, híbridos, alimentados con GLP (gas licuado de petróleo) o GNC (gas natural comprimido) y biocarburantes.

Esta etiqueta debe contener, como mínimo, la descripción del vehículo (marca, modelo, tipo de combustible), el consumo oficial de carburante expresado en litros por cada 100 km, la equivalencia en kilómetros recorridos por cada litro de combustible repostado y las emisiones de CO2 expresadas en gramos por km recorrido. También los neumáticos tienen etiqueta energética que informa no sólo acerca del consumo de carburante asociado al vehículo, sino también acerca de la seguridad en la circulación ya que se etiqueta la adherencia a superficies mojadas, por ejemplo…

Uno de los objetivos perseguidos por esta herramienta es conseguir que el etiquetado energético comparativo que gestiona IDAE sea obligatorio en todos los puntos de venta y/o alquiler de vehículos, ya que el Real Decreto 837/2002 solo lo considera optativo.

Certificado energético de edificios

La vida útil de una vivienda puede superar los 100 años. Por eso es muy importante cuidar su calidad energética para evitar un derroche de energía y dinero. El 1 de junio de 2013 entraba en vigor el certificado energético obligatorio para la venta o alquiler de viviendas. La finalidad de este certificado –de obligado cumplimiento por la trasposición de la Directiva 2010/31/UE de Eficiencia Energética de Edificios– es lograr que las viviendas aprovechen la energía de forma óptima, e informar a las que obtienen peor calificación, recomendando actuaciones que mejoren su eficiencia energética. Aplicar esas recomendaciones ofrecidas en el certificado energético nos puede generar a la larga importantes ahorros. Por ejemplo, mejorar una letra la calificación energética de una vivienda, puede suponer una reducción potencial de entre un 30 y un 45% de consumo energético medio en climatización.

El universo escondido de la luz

¿Qué se esconde detrás de un enchufe? ¿Qué ha tenido que suceder para que con un simple clic se haga el milagro de la luz, funcione nuestra nevera, nuestra tele, la calefacción… y todo aquello que hace nuestra vida confortable? La energía es imprescindible pero, ¿concedemos el valor que se merece al hecho de que esté siempre disponible?

Regletas04.jpg

Han hecho falta millones de años para que la naturaleza haya convertido los restos de materia orgánica en combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas. Para extraerlos, transportarlos y ponerlos a disposición de los consumidores han sido necesarias inversiones gigantescas. Pero su tiempo está llamado a extinguirse, por el propio agotamiento de esos recursos y por el impacto ambiental que generan en el planeta: contaminación atmosférica en las ciudades, lluvia ácida, mareas negras… y, sobre todo, cambio climático.

La era de los combustibles fósiles ha durado más de dos siglos y ahora llega a su fin. Es el tiempo de las renovables, que año tras año baten su récord de potencia instalada: según datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP, por sus siglas en inglés), en 2016 se instalaron 138 GW renovables en todo el mundo (excluida la gran hidráulica), un 9% más que en 2015. Y muy por encima de cualquier otra tecnología.

Pero más allá de la tecnología empleada en su generación, la luz no sale del enchufe de la pared. Es necesaria una compleja red de transporte y distribución que obre ese milagro de darle al interruptor y ver que se enciende la lámpara.  Lo de “milagro” puede parecer exagerado. Pero la cara de asombro de la gente que describen las ONG de desarrollo cuando llevan la electricidad a poblados aislados que no habían visto nunca una bombilla encendida es más que elocuente.

Hasta ahora los sistemas eléctricos en países industrializados estaban basados en grandes instalaciones de generación más o menos alejadas de los núcleos habitados: térmicas de carbón, centrales hidroeléctricas, nucleares, ciclos combinados de gas, parques eólicos, plantas fotovoltaicas… La energía producida pasa luego por una subestación eléctrica que eleva sutensión e intensidad antes de ser transportada por las líneas de alta tensión –forman ya parte del paisaje– hacia las áreas de consumo. Otra subestación baja de nuevo esa tensión e inyecta la electricidad en las llamadas redes de distribución, que hacen llegar la energía hasta las industrias, los centros comerciales y los hogares. En los núcleos urbanos esas redes de distribución son generalmente subterráneas.

Curva de demanda

Uno de los mayores retos tecnológicos que implica la operación del sistema eléctrico procede del hecho de que la electricidad no se puede almacenar en grandes cantidades. Solo las centrales hidráulicas de bombeo ofrecen la posibilidad de hacerlo.

Así que en todo momento hay que producir aquella energía que se va a consumir, ni más ni más. Aunque es verdad que existe un cierto margen de maniobra –por ejemplo con la importación y exportación a otros países– lo cierto es que el operador del sistema, Red Eléctrica de España (REE), debe saber en todo momento cuánta energía se va a consumir en un momento determinado y qué centrales de generación estarán preparadas para producirla.

La curva de demanda de electricidad de REE, que se puede consultar online, muestra cómo a primera hora de la mañana de un día cualquiera el consumo inicia un ascenso fulgurante. Es el momento en que suena el despertador en millones de hogares, la gente se levanta, enciende las luces, pone la cafetera y el microondas. A esa hora empiezan a activarse también las empresas, la industria, los centros comerciales. Y todos demandan más y más electricidad para funcionar.

Generación distribuida y redes inteligentes

El desarrollo de las energías renovables ha trastocado ese concepto centralizado de grandes plantas de producción alejadas de los grandes centros de consumo que exigen de grandes redes de transporte. La eólica (minieólica y eólica de media potencia) y, sobre todo, la energía solar fotovoltaica por su carácter modular pueden ser instaladas allí donde la energía va a ser consumida.

Este nuevo concepto se conoce con el nombre de generación distribuida. Y se une al de las redes inteligentes. Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), de las que hemos hablado en otras ocasiones, permiten ya tal precisión en los sistemas de lectura y medida que, por ejemplo, pueden ajustar al detalle los mayores consumos para que coincidan con los momentos de máxima producción de una instalación fotovoltaica de autoconsumo. Es una manera perfecta para que el productor–consumidor se involucre en la gestión de su energía. Y es sin duda una forma de mejorar la eficiencia porque se toma conciencia de lo que implica.

A todo ello hay que añadir la paulatina penetración del coche eléctrico y el desarrollo que están experimentando los sistemas de almacenamiento domésticos, con la llegada de baterías que a pesar de su reducido volumen tienen cada día mayor capacidad de carga y precios más competitivos.

Los cambios serán paulatinos. Pero nadie duda de que, en unos años, la configuración de las redes y de todo el sistema eléctrico será diferente del que conocemos hoy.

Conducción eficiente y movilidad sostenible

Coches eléctricos, conectados, gestión inteligente del tráfico, carsharing, transporte público, carriles bici… Los expertos tienen claro que la movilidad urbana será en pocos años muy diferente a la que conocemos hoy. Pero no es preciso esperar ni un segundo para apostar por vehículos más respetuosos con el medio ambiente. O para adoptar unos sencillos hábitos que harán más eficiente nuestra forma de conducir.

El Gobierno aprobó el pasado 16 de junio el Plan Movea 2017 que recoge las ayudas a la adquisición de vehículos de energías alternativas y puntos de recarga. El objetivo es introducir en nuestras calles y carreteras vehículos que emitan menos CO2 y otros gases contaminantes. Y que, además, rebajen la contaminación acústica. El vehículo eléctrico es el principal destinatario de esas ayudas, pero el Plan Movea (Movilidad con Energías Alternativas) subvencionará también vehículos de gas licuado del petróleo y de gas natural comprimido.

El Ejecutivo ha dotado ese plan con 14,26 millones de euros, que funcionarán como subvenciones directas a la compra de estos vehículos. El Gobierno considera “vehículos de energías alternativas” los siguientes: vehículos eléctricos, vehículos de gas licuado de petróleo (GLP), vehículos de gas natural comprimido y licuado, vehículos con pila de combustible de hidrógeno, y motos eléctricas. Además, el nuevo Plan quiere fomentar con 560.000 euros la implantación de puntos de recarga para vehículos eléctricos en zonas de acceso público.

La cuantía de las ayudas se fija con diferentes baremos dependiendo del tipo de vehículo y del combustible utilizado. La ayuda será a partir de 500 euros (turismos y furgonetas), 5.000 euros para microbuses y camionetas y 18.000 euros para autobuses y camiones. Para las motocicletas la ayuda oscila entre 1.500 y 2.000 euros. Podrán ser beneficiarias las personas físicas, autónomos, empresas privadas, entidades locales, comunidades autónomas y entidades públicas vinculadas o dependientes de la Administración General del Estado. En el caso de puntos de recarga, podrán ser beneficiarios todos los anteriores, salvo personas físicas y autónomos. Los beneficiarios deberán mantener la titularidad del vehículo y la matriculación en España,al menos, dos años.

Los vehículos objeto de subvención deberán pertenecer a una de las siguientes categorías: turismos (M1), autobuses (M2, M3), furgonetas (N2), camiones (N3), cuadriciclos (L6e, L7e) o motocicletas (L3e, L4e, L5e). Para el caso de camiones y autobuses, será necesario achatarrar un vehículo antiguo (anterior al 1 de enero de 2010). En el caso de los turismos, el achatarramiento es voluntario y supondría un incremento de la subvención de 750 euros. El reparto de los 14,26 millones de euros de ayudas será el siguiente: 10,1 millones de euros se destinan a vehículos eléctricos; 2,23 millones de euros a gas natural; 1,38 millones de euros a GLP y 0,56 millones de euros, a puntos de recarga para vehículos eléctricos.

La cuantía de las ayudas es la siguiente:

  • Vehículos de gas licuado de petróleo (GLP): entre 500 y 15.000 euros.
  • Vehículos de gas natural vehicular (GNV): entre 1.000 y 18.000 euros.
  • Vehículos de pila de combustible (hidrógeno): 5.500 euros.
  • Vehículos eléctricos, híbridos enchufables o de autonomía extendida: entre 1.100 y 15.000 euros.
  • Cuadriciclos eléctricos: entre 1.950 y 2.350 euros.
  • Motocicletas eléctricas: entre 1.000 y 2.000 euros.
  • Puntos de recarga: las ayudas para puntos en zonas públicas podrán alcanzar un importe de hasta el 40% del coste, con un máximo de 1.000 euros por punto de recarga convencional; de 2.000 euros para recarga semirrápida y de 15.000 euros por punto de recarga rápida.

Precios máximos de venta

Para el caso de turismos y motocicletas, se incluye un precio máximo de venta para evitar subvencionar los vehículos “Premium” a través del programa. Para turismos, el precio máximo sin IVA es de 25.000 euros para turismos de GLP y GNV, y de 32.000 euros para eléctricos. Para las motos eléctricas el máximo es 8.000 euros.

Los puntos de venta que deseen adherirse al Plan Movea tendrán que aplicar un descuento adicional mínimo de 1.000 euros para todos los vehículos, excepto cuadriciclos (150 euros) y motos (sin descuento). En el caso de que el vehículo sea eléctrico, el punto de venta deberá comprometerse a facilitar la instalación de un punto de carga.

Según las estimaciones del Gobierno, las ayudas incentivarán la adquisición de 1.800 turismos y furgonetas eléctricos, y 230 motos eléctricas. Para el gas natural vehicular (GNV), la estimación es de 240 turismos o furgonetas y 100 camiones. En cuanto al GLP, serían unos 1.300 turismos o furgonetas.

El Plan Movea 2017 estará en vigor hasta el15 de octubre de este año o hasta que se agoten los fondos disponibles. Aunque el Gobierno ha anunciado también su intención de dar continuidad al plan en el segundo semestre de 2017, “con la publicación de una nueva línea dotada con 50 millones de euros”.

Las diez claves de la conducción eficiente

Sea cual sea el vehículo que conducimos, podemos mejorar la eficiencia y ahorrar energía y dinero siguiendo unos sencillos consejos.

  1. Arranque y puesta en marcha:
  • Arrancar el motor sin pisar el acelerador.
  • Iniciar la marcha inmediatamente después del arranque.
  • En los motores turboalimentados, esperar unos segundos antes de comenzar la marcha.
  1. Primera marcha:
  • Usarla sólo para el inicio de la marcha, y cambiar a segunda a los dos segundos o seis metros aproximadamente.
  1. Aceleración y cambios de marchas:
  • Según las revoluciones:

− En los motores de gasolina: en torno a las 2.000 rpm.

− En los motores de diésel: en torno a las 1.500 rpm.

  • Según la velocidad:

− 3ª marcha: a partir de unos 30 km/h.

− 4ª marcha: a partir de unos 40 km/h.

− 5ª marcha: a partir de unos 50 km/h.

Después de cambiar, acelerar de forma ágil.

  1. Utilización de las marchas:
  • Circular lo más posible en las marchas más largas y a bajas revoluciones.
  • En ciudad, siempre que sea posible, utilizar la 4ª y 5ª marcha, respetando siempre los límites de velocidad.
  • Es preferible circular en marchas largas con el acelerador pisado en mayor medida (entre el 50% y el 70% de su recorrido), que en marchas más cortas con el acelerador menos pisado.
  1. Velocidad de circulación:
  • Mantenerla lo más uniforme posible: buscar fluidez en la circulación, evitando todos los frenazos, aceleraciones y cambios de marchas innecesarios.
  1. Deceleración:
  • Levantar el pie del acelerador y dejar rodar el vehículo con la marcha engranada en este instante, sin reducir.
  • Frenar de forma suave y progresiva con el pedal de freno.
  • Reducir de marcha lo más tarde posible.
  1. Detención:
  • Siempre que la velocidad y el espacio lo permitan, detener el coche sin reducir previamente de marcha.
  1. Paradas:
  • En paradas prolongadas, de más de unos 60 segundos, es recomendable apagar el motor.
  1. Anticipación y previsión:
  • Conducir siempre con una adecuada distancia de seguridad y un amplio campo de visión que permita ver 2 ó 3 coches por delante.
  • En el momento que se detecte un obstáculo o una reducción de la velocidad de circulación en la vía, levantar el pie del acelerador para anticipar las siguientes maniobras.
  1. Seguridad:
  • En la mayoría de las situaciones, aplicar estas reglas de conducción eficiente contribuye al aumento de la seguridad vial. Pero obviamente existen circunstancias que requieren acciones específicas distintas para que la seguridad no se vea afectada.

Las tecnologías de la información ayudan a usar la energía de forma eficiente

Uno de los conceptos que más resuena últimamente en todo lo que tiene que ver con desarrollos tecnológicos es el llamado Big Data. Así, en inglés, porque la traducción al español –datos masivos– apenas se utiliza. El Big Data habla de la recolección y el posterior análisis de millones de datos, los que permiten recabar la digitalización y el acceso universal a internet.

Hoy todo está informatizado. Cuando hace unos años se estropeaba el coche y había que llevarlo al taller, el mecánico tenía que revisar distintos componentes y hacer todo tipo de pruebas. Ahora conectan el coche a un ordenador y al momento saben dónde está el problema. Más aún, el fabricante de ese modelo puede saber casi en tiempo real que una pieza determinada no funciona como se esperaba. Se lo dicen los informes que llegan de sus talleres en España, Estados Unidos o Japón.

El coche es solo un ejemplo, una de las muchas cosas que pueden ofrecernos infinidad de datos cuando se conectan a internet. Y aquí entra en juego otro concepto de plena actualidad: el internet de las cosas. Todo lo que sea susceptible de registrar datos –y cualquier objeto que cuente con un chip puede hacerlo– es un filón de información valiosa. Nuestra nevera podría avisarnos, por ejemplo, de los productos que se han acabado, o de los que han llegado a su fecha de caducidad. Y aunque no estemos en casa, el toldo que dejamos abierto sería capaz de mandarnos una señal de exceso de viento y podríamos recogerlo con una orden a través del teléfono móvil.

Esa información es lo que hace que podamos ponerle a las cosas el calificativo de inteligentes. En el entorno de la energía hay varios conceptos clave como el de las redes eléctricas inteligentes (smart grids) o las ciudades inteligentes (smart cities). Los avances que se están produciendo en estos ámbitos son fundamentales y suponen una oportunidad para que las tecnologías de la información (TIC) contribuyan a mejorar la gestión de la energía, a usarla de forma más eficiente, y a dar cabida a la energía distribuida que, de forma creciente, se generará en instalaciones renovables – fotovoltaica y minieólica, sobre todo– en los propios núcleos urbanos.

La Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información, Telecomunicaciones y Contenidos Digitales (Aemetic) haelaborado un catálogo que lleva por título Smart Cities: Casos de éxito de soluciones y servicios en Ayuntamientos. En él se recogen servicios y soluciones innovadoras aplicados a la ciudad inteligente. Que afectan a los servicios sanitarios, el agua, el comercio electrónico, la educación y la cultura, el gobierno y la ciudad, el turismo digital, la seguridad, las infraestructuras urbanas… y, por supuesto, la energía, los suministros de gas y electricidad, el transporte, la sostenibilidad. En última instancia se trata de mejorar la gestión de la ciudad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Entre los ejemplos de buenas prácticas que recoge el catálogo de Aemetic está el Sistema de Información Avanzada en el Transporte Público que se implantó en la ciudad de Madrid en 2015, y que desarrolló la empresa ETRA. Está formado por casi 800 paneles que permiten mostrar tanto texto como gráficos, indicando a los usuarios las próximas llegadas de autobuses a la parada y otras informaciones complementarias del servicio. Las paradas ofrecen simultáneamente información acústica en diferentes idiomas para personas con discapacidad visual.

Esta solución trabaja sobre la plataforma Smartcity de ETRA, denominada Citric, que asegura la persistencia de la información, la interoperabilidad con otros sistemas urbanos, el uso de tecnologías, estándares y protocolos abiertos y la información en tiempo real.

El sistema permite disponer de información precisa de las próximas llegadas a una parada para ayudar al usuario a tomar decisiones adecuadas sobre sus opciones de movilidad, y que pueda seleccionar así un tipo de transporte público u otro. El objetivo final es potenciar el uso del transporte colectivo, reducir el tráfico de vehículos privados y, por tanto, la contaminación. Además, la administración puede informar de eventos en la ciudad.

El pasado año Tecnalia puso en marcha el proyecto SmartEnCity en Vitoria-Gasteiz. El objetivo es transformar las ciudades europeas en ciudades Smart Zero CO2, a través de acciones integradas para lograr reducciones drásticas de los consumos energéticos en el entorno construido, las infraestructuras urbanas y los sistemas de movilidad. Tres distritos de demostración –en la capital vasca, Sonderborg (Dinamarca) y Tartu (Estonia)– trabajan en el desarrollo de sinergias entre la renovación de edificios, el despliegue y actualización de redes eficientes de suministro de energía, y las infraestructuras para el vehículo eléctrico.

El proyecto ha puesto énfasis en la integración de esquemas mixtos público-privado, la transparencia y la participación ciudadana, que permitan su sostenibilidad y sureplicación en otras ciudades europeas. Para el Ayuntamiento de Vitoria supone la oportunidad de ensayar el despliegue de nuevas tecnologías en una serie de sectores relacionados con el consumo energético y sus emisiones asociadas en los ámbitos urbanos.

Cuando hace 15 años las instalaciones solares fotovoltaicas empezaron a ocupar las cubiertas de empresas, colegios o centros públicos, sus responsables se empeñaban en colocar paneles informativos bien visibles para que todos pudieran ver en tiempo real la energía que producía el sol y lo que aportaba a la demanda del edificio. Decían, con buen criterio, que esa información ayudaría a “visualizar” la energía y a consumirla de forma más racional. Era solo el principio de una relación entre TIC y energía que promete ser muy fructífera.

Ayudas para mejorar la eficiencia energética mediante el uso de TIC

El pasado 16 de junio se aprobó el Real Decreto 616/2017, que regula la concesión directa de subvenciones a proyectos singulares de entidades locales de menos de 20.000 habitantes (también Ceuta y Melilla), para proyectos de inversión en el ámbito de la economía baja en carbono. La medida se enmarca en el Programa operativo FEDER de crecimiento sostenible 2014-2020. Y las ayudas son importantes: entre el 50 y el 85%, según la región. En esta primera convocatoria se ha establecido un presupuesto total de 336 millones de euros que se distribuyen por comunidades autónomas y objetivo específico. Serán elegibles aquellos proyectos que supongan una inversión superior a 100.000 euros y no mayor de un millón de euros. Con un límite máximo de 5 millones de euros por ayuntamiento, en caso de conseguir ayudas para distintos proyectos.

Pues bien, una de las medidas que se contemplan se refiere precisamente a la mejora de la eficiencia energética mediante la utilización de TIC en las ciudades (smart cities). Entre las actuaciones que se contemplan cabe destacar:

  1. Automatización de las redes existentes de alumbrado exterior, semáforos y otras líneas de señalización, comunicación o vigilancia de los ciudadanos o del tráfico urbano.
  2. Gestión, control activo y monitorización de la demanda de energía de las instalaciones consumidoras en edificios y dependencias municipales.
  3. Redes de distribución inteligentes (smart grids) para gestionar la generación distribuida localizada en entornos urbanos y periurbanos, en gran medida renovable, y que deberá ser también gestionable como la cogeneración de pequeña escala.
  4. Integración de infraestructuras para mejorar la eficiencia energética y la sostenibilidad de la ciudad.

Reduce los malos humos ahorrando energía y dinero.

El verano está aquí y ha entrado con fuerza. Ola de calor incluida. Lo que ha provocado que en algunas de nuestras ciudades se disparen los niveles de ozono troposférico, el “ozono malo”. Valladolid, por ejemplo, ha tomado la decisión de restringir durante cuatro días la circulación de vehículos para reducir los niveles de este peligroso contaminante, que afecta sobre todo a las personas mayores, los niños, las embarazadas y las personas con problemas respiratorios o cardiovasculares.

El “ozono malo” –así llamado para diferenciarlo del ozono estratosférico que nos protege de las radiaciones ultravioletas del sol– se produce por la reacción de la luz solar con el dióxido de nitrógeno y otros gases que emiten los coches. Y afecta sobre todo a entornos urbanos.

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) acaba de publicar un estudio titulado ‘Panorama Global del Vehículo Eléctrico’ que revela que, aunque en 2016 el parque móvil eléctrico global solo alcanzaba los dos millones de vehículos, en 2020 podría rondar los 20. Es decir, se multiplicará por diez en los próximos tres años. Pero mientras el mercado de los coches eléctricos se va afianzando, la realidad es que el petróleo es la fuente de energía que domina claramente el sector del transporte. Con todo lo que eso implica.

En España, el transporte es el responsable del 40% del consumo energético nacional, y uno de los mayores emisores de gases de efecto invernadero. Por ello, fomentar modos de transporte eficientes, tanto para personas como mercancías, es fundamental en cualquier política de eficiencia energética.

Es lo que pretende el Programa de ayudas para actuaciones de cambio modal y uso más eficiente de los modos de transporte. La segunda convocatoria de este Programa, actualmente en vigor, cuenta con un presupuesto de 3,7 millones de euros, para subvencionar planes de transporte sostenible al centro de trabajo (que produzca un ahorro energético mínimo del 5% del consumo), gestión de flotas de transporte de mercancías y viajeros por carretera (que produzca una reducción mínima de consumo de combustible del 5%) y cursos de conducción eficiente para conductores de vehículos industriales.

En la primera convocatoria de este Programa se resolvieron favorablemente 58 solicitudes con una ayuda concedida de 3,7 millones de euros y un ahorro asociado estimado en 100 mil toneladas equivalentes de petróleo al año (ktep/año) a la finalización de su ejecución.

¿Por qué la calefacción o el aire acondicionado no están nunca a gusto de todos?

Estamos en plena ola de calor en muchas provincias de España. Basta salir a la calle en las horas centrales del día y ponerse el sol para sentirlo. De ahí que todos tratemos de buscar la sombra y, mejor aún, lugares climatizados que atemperen esa sensación de bochorno. Que en muchos casos no desaparece ni siquiera durante la noche, en esos episodios que hemos dado en llamar “noches tropicales”, cuando las temperaturas no bajan de los 20 grados.

La ocasión es perfecta para hablar de la sensación térmica que percibimos las personas en un espacio cerrado, y que depende de múltiples factores. El primero, sin duda, de lo friolero o caluroso que sea cada uno. Pero también cuenta la actividad que llevemos a cabo, la ropa que llevemos puesta, los alimentos que hayamos ingerido o el número de personas que compartan con nosotros ese espacio. De hecho, a pesar de ciertos aspectos subjetivos, hay métodos estandarizados y normalizados que permiten establecer la cuantía de la generación de calor de nuestros cuerpos para distintas actividades.

La energía que desprendemos se expresa con la unidad de medida “met”, que corresponde al metabolismo (de ahí el nombre) de una persona sana, sentada y sin trabajar. En estas condiciones una persona emite 58,2 vatios por metro cuadrado (W/m2). Si alguien está durmiendo o tumbado emite menos. Y si está haciendo deporte en un gimnasio emite más.

De hecho, se ha configurado una tabla con las unidades “met” de cada actividad y trabajo que resulta extraordinariamente práctica porque permite diseñar las instalaciones de climatización adecuando la potencia requerida a las actividades que se van a desarrollar. No es lo mismo refrigerar un cine, donde la potencia necesaria a instalar será de 100 W por espectador, que un gimnasio, donde se necesitarán 525 W de potencia por usuario.

También hay una unidad de medida para el nivel de aislamiento térmico de la vestimenta. Se denomina “clo”. Un “clo” igual a cero corresponde a un hombre desnudo y a partir de ahí, midiendo la resistencia térmica de las prendas en laboratorio, se determina el “clo” de los distintos tipos de vestimenta.

Con la metodología “met” y “clo” se puede analizar cuál sería la temperatura óptima en una oficina en verano, tal y como explica este artículo. Y también en invierno. A lo que habría que añadir la humedad relativa y la actividad que desarrollemos en esos espacios. Teniendo en cuenta todas esas variables es posible fijar unos parámetros básicos de bienestar térmico. Que, no obstante, nunca serán del gusto de todos.

El alumbrado exterior eficiente ahorra más de un 65% de consumo eléctrico

En nuestro anterior artículo hablábamos del Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE), creado para financiar toda una batería de actuaciones destinadas a aumentar la eficiencia energética en todos aquellos sectores que consumen energía. Uno de esos sectores es el alumbrado público.

Las farolas forman parte del paisaje de nuestros pueblos y ciudades. También de muchos tramos de carretera con alta densidad de tráfico que se iluminan para facilitar la circulación durante la noche. En España contamos con 8,8 millones de puntos de luz, con una potencia media de 156 vatios (W) por cada punto y 4.098 horas de utilización anual, lo que supone un consumo de electricidad de 5.296 GWh/año –aproximadamente el 2% del consumo nacional– y un coste para los municipios de unos 795 millones de euros al año.

Por suerte, el desarrollo tecnológico y la innovación en los sistemas de iluminación han propiciado que el cambio de luminarias, lámparas y equipos de regulación por otros más modernos ofrezca un elevado potencial de ahorro energético.

Y mucho sentido común. Porque las nuevas instalaciones ya no proyectan la luz al cielo, como muchas de las farolas tradicionales, sino a las calles que pisamos, de manera que utilizamos el alumbrado público de forma más eficiente y evitamos la contaminación lumínica que nos había hecho olvidar que el cielo está lleno de estrellas.

En la primera convocatoria del programa de ayudas para la renovación de las instalaciones de alumbrado exterior municipal, que se cerró en mayo de 2016, se aprobaron 65 solicitudes de ayuntamientos por importe de 64,7 millones de euros. En estos momentos se encuentran en fase de ejecución y permitirán que los 2,4 millones de ciudadanos residentes en estos municipios dispongan de una iluminación de mejor calidad lumínica, y las arcas de sus ayuntamientos puedan ahorrar 8,4 millones de euros y 56.200 MWh de electricidad.

Ya hay una segunda convocatoria en marcha, dotada con un presupuesto  inicial de 28,7 millones y ampliado posteriormente en 20 millones de euros más debido al éxito de la convocatoria, que estará abierta hasta abril de 2018. El objetivo es el mismo: continuar con la renovación total o parcial de las instalaciones municipales de alumbrado exterior para reducir su consumo de energía final y las emisiones de CO2. Y no estamos hablando de pequeños ahorros, no. De hecho, las actuaciones elegibles para lograr las ayudas contemplan una reducción del consumo eléctrico de, al menos, el 30%.

Pero los ahorros pueden ser mucho mayores gracias a la tecnología LED, que se ha convertido en dominante en el sector. En el 97% de las propuestas recibidas en la primera convocatoria se incluía la sustitución de lámparas tradicionales por otras LED. Ese simple gesto implica que la potencia media de los puntos de luz a cambiar se reduce de 156 a 58 W. Lo que supone ya un ahorro del 63%. A lo que habría que sumar el ahorro adicional de los sistemas de regulación horaria de flujos, que también se han previsto en la mayoría de los casos. Sumar ambas medidas podría suponer unos ahorros de entre el 65 y el 80%.

El cambio tecnológico propiciado por los LED ha sido de tal calibre que ninguna otra actuación de reformas de instalaciones consumidoras de energía puede ofrecer unas cifras de ahorro semejantes. Una razón más que convincente para animar a todas las administraciones a sumarse al reto de transformar el alumbrado público de sus pueblos y ciudades.

¿Qué es y cómo funciona el fondo nacional de eficiencia energética?

Ahorrar energía y usarla de forma eficiente es bueno para nuestro bolsillo y para el planeta. Y nos afecta a todos. Da lo mismo que hablemos de ciudadanos de a pie, de colectivos, empresas o instituciones. No se trata de renunciar a nada que exija un gasto energético, se trata de hacerlo con la cabeza y de no derrochar. Lo mismo que hemos aprendido a hacer con el agua, por ejemplo.

Pero, además, hay infinidad de ayudas que vamos a ir desgranando en el Blog de Luzí@ y que acabarán con cualquier excusa posible a la hora de apostar por la eficiencia energética. Todas estas ayudas tienen su origen en el Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE). Creado en 2014, su finalidad es financiar mecanismos de apoyo económico, financiero, asistencia técnica, formación, información… todo ello con el fin último de aumentar la eficiencia energética en los diferentes sectores consumidores de energía. El FNEE está adscrito al Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, a través de la Secretaría de Estado de Energía. Y su gestión depende del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Objetivo de ahorro  acumulado

La Directiva de Eficiencia Energética 2012/27/UE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 25 de octubre de 2012, crea un marco común para fomentar la eficiencia energética dentro de la Unión Europea y establece acciones concretas para alcanzar un notable ahorro de energía acumulado en el periodo 2014-2020. Ahorro que cada Estado miembro de la UE tiene que justificar.

En cumplimiento de esta obligación, España ha comunicado a la Comisión Europea un objetivo de 15.979 ktep (miles de toneladas equivalentes de petróleo) .

La citada Directiva determina que cada Estado miembro establecerá un sistema de obligaciones de eficiencia energética mediante el cual los distribuidores de energía y las empresas minoristas de venta de energía están obligados a alcanzar año tras año, a partir del año 2014, un ahorro equivalente al 1,5% de sus ventas anuales de energía. Y así hasta 2020.

Aportaciones al Fondo

El Fondo Nacional de Eficiencia Energética (FNEE) fue constituido por la Ley 18/2014, de 15 de octubre. Esa ley aprobó medidas urgentes para el crecimiento, la competitividad y la eficiencia. Y estableció un sistema nacional de obligaciones de eficiencia energética que asignó una cuota anual de ahorro energético a todas las empresas comercializadoras de gas y electricidad, a los operadores de productos petrolíferos y a los operadores de gases licuados de petróleo al por mayor. Esa cuota anual de ahorro energético se denomina obligación de ahorro.

Para hacer efectivo el cumplimiento de las obligaciones anuales de ahorro, las empresas tienen que realizar una contribución financiera anual al FNEE, que se calcula multiplicando su obligación de ahorro anual por la equivalencia financiera correspondiente.

El FNEE cuenta con un comité de seguimiento y control, que es el que aprueba las dotaciones presupuestarias de las convocatorias anuales para los diferentes programas ayudas.

Cómo se reparten las ayudas

El importe total de las ayudas que hasta ahora ha destinado el Gobierno en 2017 a los programas de eficiencia energética es de  261,7 millones de euros. Repartidos del siguiente modo: 125,6 millones de euros en ayudas a la rehabilitación energética de edificios; 63,7 a las pymes y grandes empresas del sector industrial; 48,7 al alumbrado público municipal (que se ha incrementado en los últimos días en 20 millones más, debido a la gran demanda); y 3,7 para cambio modal y uso más eficiente de los modos de transporte.

Tal y como explica el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital “el presupuesto de estos programas proviene del Fondo Nacional de Eficiencia Energética, y puede ser cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), dentro del Programa Operativo de Crecimiento Sostenible 2014-2020 (Economía baja en carbono)”. Estos programas de ayudas se inscriben en el marco del Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética 2014-2020 “que fomenta acciones concretas para materializar el potencial de ahorro de energía en estos sectores”.

Oportunidades de empleo

Además de los beneficios para familias y empresas derivados del ahorro energético –como son el ahorro económico y la reducción de emisiones contaminantes– los recursos con los que cuenta el FNEE suponen una oportunidad para todos los profesionales que han decidido formarse y prepararse para trabajar en un sector con tanto recorrido en nuestro país como es la eficiencia energética. Titulados en ingeniería, arquitectura, técnicos de la edificación, consultores, y un largo etc que pueden acometer proyectos en el campo del ahorro, la eficiencia o la integración de energías renovables. Y que son capaces de desarrollar trabajos de auditoría energética, certificación energética y evaluación ambiental de edificios.

El abanico de posibilidades laborales que ha abierto la eficiencia energética es enorme. Y buena muestra de ello es el excelente estado de salud de las empresas de servicios energéticos (ESE). Actualmente figuran registradas en el listado público de proveedores de servicios energéticos del IDAE más de 712 con actividad en toda España.

Elige tu sistema de calefacción y refrigeración con criterio

Etiquetas

, ,

No es fácil, para cualquiera de nosotros (…todos somos usuarios), tomar una decisión sobre el mejor sistema de calefacción y refrigeración que podemos instalar en nuestra casa, establecimiento, edificio, oficina, nave,… Es algo complejo y conviene estar informado y dejarse asesorar por un experto.

Este tema de la calefacción y la refrigeración es del que más te he hablado. Recuerda los posts: Un único sistema de calefacción para un barrio, Ni fío, ni calor= confort, calderas de condensación o los de sistemas de calefacción con renovables: la biomasa llega a tu hogar y la energía que viene del suelo.

refrige-cale

Pero todo tiene su explicación y el que sea recurrente con el tema es porque la mitad de la energía consumida en Europa se emplea en calentar y refrigerar nuestros hogares, oficinas y empresas. El consumo de energía en el hogar se produce por la calefacción (26%) y el agua caliente sanitaria (9,4%). Otro dato que debes tener en cuenta: un 72% del gas consumido en Europa, mayoritariamente importado, se utiliza para la calefacción de edificios y procesos industriales.

A la hora de elegir un sistema de calefacción-refrigeración, (el mejor, el que más se adapta a tus circunstancias/ necesidades, que sea respetuoso con el medio ambiente y más eficiente,…)  siempre debes ponerte en manos de un experto, de una empresa instaladora especializada en instalaciones técnicas de los edificios. Sin embargo quiero trasladarte una información  muy útil a raíz de un  proyecto europeo: FROnT cuyo objetivo es promover un marco justo para las Fuentes de Energía Renovables para Calefacción y Refrigeración (RESHC) en Europa y desarrollar estrategias para su mayor implantación. Luego te cuento cosas de este proyecto.

Escoge un sistema con fuentes de Energía Renovables

No siempre se dan las circunstancias (tipo de vivienda-inmueble, condiciones de espacio, imposibilidad técnico-económica…), pero siempre que puedas instala un sistema de fuentes de Energía Renovables (RES –HC por sus siglas en inglés): esto es la biomasa, la solar térmica, la geotermia o las bombas de calor aerotérmicas o hidrotérmicas. Lo mejor, en términos de eficiencia, es que pudieras estar conectado a un sistema de barrio o district heating  y que además la fuente fuera renovable, pero todos estos son diferentes opciones.

Son todas tecnologías avanzadas, maduras, eficientes y que emiten mucho menos CO2. Debes saber que si el 25% de la demanda de calefacción se cubriese con renovables, la Unión Europea (UE) podría ahorrarse hasta 21.800 millones de euros anuales en importaciones de combustible en 2020.

¿Cómo tomo la decisión?

Habla con tu instalador y solicítale que te presente alternativas y que las compare adecuadamente con otras opciones del mercado.  Además consulta herramientas orientadas a facilitar y apoyar la decisión de compra. Esto te permitirá tener más criterio.

FRONT, un proyecto que te ayuda a estar informado y decidir

El proyecto FROnT es un consorcio que ha implicado a agentes sectoriales y organismos públicos de varios estados miembro de la UE, incluyendo España (con la participación del IDAE), Portugal, Reino Unido, Polonia, Países Bajos y Austria.

FROnT ha analizado los planes de ayuda existentes y los factores de decisión del usuario final. Ha estudiado también los costes normalizados de calefacción y refrigeración, así como las carencias de información y otras barreras de mercado, con el fin de establecer prioridades estratégicas de actuación para potenciar la presencia de las RES-HC en el mercado.

En ese sentido aporta informaciones y distintas herramientas y estudios que te ayudarán a tomar la decisión: puedes ver el  vídeo  y consultar los folletos acerca de cada tecnología o  folletos que responden a las preguntas de porque se toman las decisiones. Puedes consultar estas herramientas y todas las informaciones útiles AQUÍ.

Gracias a FROnT por su ayuda. Te vendrá muy bien a la hora de elegir tu sistema, siempre eficiente y si es renovable, mejor que mejor.

Feliz Navidad eficiente

Etiquetas

, ,

Quiero  finalizar el año en mi blog con una felicitación. Las fiestas que vienen nos invitan a ello, pero quiero hacerlo recordándote muchos consejos con los que ahorrar energía y dinero estas Navidades.

Donde notamos especialmente la Navidad es en nuestras ciudades o pueblos o en nuestras casas. Los centros comerciales se decoran e iluminan, las calles se engalanan y llegamos a casa y nos gusta recibir la Navidad con alegría poniendo el árbol, comiendo y cenando con la familia, compañeros  y amigos (sobre todo comiendo y cenando), el Belén, los regalos, la pandereta… una locura llega a nuestras casas.

navidad-eficiente

Por eso, para que disfrutes estas Fiestas y no te encuentres con un agujero desagradable en tu bolsillo, voy a recordar a los ayuntamientos, a los centros comerciales (más en particular) y a todos nosotros, como ciudadanos, cómo podemos ahorrar energía en Navidad.

Eficiencia navideña en las ciudades

Lo primero, procura hacer tus múltiples traslados de estas fechas, más que nunca en transporte público. Te evitarás atascos, demoras, cabreos innecesarios (…recuerda, estamos en Navidad) y seguro que vas a horrar dinero y combustible.

Vaya por delante que una ciudad o centro comercial engalanado es mucho más atractivo. No cabe duda de que en las fiestas navideñas el gasto de electricidad se incrementa. Sin embargo, la realidad es que la iluminación en ciudades y establecimientos genera empleo, incentiva la actividad comercial y del sector hotelero, la restauración, el turismo y la hostelería y como consecuencia, aumenta el consumo y los ingresos de la ciudad.

La iluminación decorativa navideña puede fomentar la interrelación de los ciudadanos puesto que invita a disfrutar de la ciudad en sí misma, llegando a ser una de las iniciativas más reconocidas, halagadas y aceptadas por los ciudadanos y los turistas, y una de las principales atracciones de la ciudad. Es evidente que se animan las compras navideñas en un entorno alegre y engalanado. En Madrid, por ejemplo, según indica su último Barómetro Municipal de Consumo, la iluminación navideña es la iniciativa más conocida por la población en esas fiestas. Durante los treinta de Navidad, el número de visitantes aumentan y con ello las pernoctaciones.

Dado que se va a iluminar, con todo lo que esto conlleva, debe ser una premisa básica dentro de la estrategia de iluminación urbana, y por tanto, de la iluminación decorativa de una ciudad, la reducción del impacto medioambiental de la iluminación y del consumo energético.

En iluminación decorativa estos objetivos se consiguen mediante el desarrollo de diseños mucho más eficientes y mediante el perfeccionamiento y completa implantación de la tecnología LED como sistema de iluminación único.

De esta manera, no solo se ahorra en el consumo eléctrico, sino que se produce un gran ahorro ambiental en términos de emisiones de CO2 a la atmósfera y se contribuye, por tanto, a la lucha contra el cambio climático. Recuerda que tenemos que reducir emisiones TODOS¡¡

La casa eficiente en Navidad

No nos gusta que el vecino tenga el árbol más grande y bonito que nosotros, no. Pero podemos ganarle en ser más eficientes y menos contaminantes.

Disfruta de las Navidades haciendo que tu factura no se incremente e incluso ahorra (sí, incluso en Navidad, aunque parezca mentira), si sigues estos consejos:

  • Un árbol eficiente: A la hora de elegir una iluminación eficiente para tus balcones o tu árbol de Navidad es fundamental pasarte, definitivamente, a la tecnología LED. Con estas bombillas ahorrarás hasta un 80%, ya que el consumo energético es menor, emitirás menos CO2 y su vida útil es mucho más larga. Es una iluminación sostenible que permite un ahorro en energía mayor que con las bombillas incandescentes o con las de bajo consumo.
  • Decora con cabeza: Puedes engalanar tu casa de Navidad con nuevas y creativas formas sin llenar todo de luces. No satures tu hogar con más luces de las que en realidad necesitas. Hay originales formas de hacer motivos navideños que den un toque especial al hogar en estas fechas: guirnaldas, bolas de colores, flores o estrellas de Navidad, pueden quedar perfectamente y no supondrán un coste añadido en la factura de la luz. Además te valen para otro año. También se puede aprovechar la luz natural, colocando determinados elementos de la decoración para que, o bien incida de forma directa la luz natural o bien, que sean las luces que ya se tienen en la casa. Todo cuenta para ahorrar.
  • Has comprado cosas ricas y tienes la nevera llena. Esto no es bueno para que tu frigorífico trabaje eficientemente. Ordena lo que tienes dentro procurando que circule el aire de manera interna y evita dejar la puerta abierta innecesariamente. El frigo trabajará mejor y tendrá mejor rendimiento.
  • Cuando prepares esas comidas no quieres que el pavo o el cordero se te quemen en el horno. Enciende la luz y obsérvalo, evitando abrir la puerta (cada vez que se abre se pierde un 25% de la energíaacumulada… esto ocurre no sólo en Navidad )
  • En pleno fervor y tanta gente reunida a comer, subimos la temperatura del salón, hace hasta calor y está todo cargado. Si bajas la calefacción ahorrarás energía consiguiendo más confort.
  • A la hora de cantar los villancicos, hazlo al estilo tradicional, acompañado con botella de anís, pandereta y/ o zambomba, Deja la guitarra eléctrica en el armario para otra ocasión (tu vecino, también te lo agradecerá).
  • No creas que es mejor poner al cuñado a lavar los platos después de las copiosas cenas o comidas navideñas. Te pueden dar ganas pero vas a perder dinero. Usa el lavavajillas porque ahorrarás tiempo y agua (…que el cuñado meta los platos, pues). En relación a esto, si te van a echar los Reyes un electrodoméstico, que lo elijan con la etiqueta de máxima eficiencia, A o superior+…

Feliz Navidad y que su luz llegue a tu hogar, también de manera eficiente